Autoridades y SNTE: relaciones y actitudes que perjudican las actividades
educativas (4/4)
Para los educadores comprometidos significa un riesgo enfrentar y señalar
abiertamente esta red de intereses, que solapa las arbitrariedades y revierte
los procesos hacia los impugnadores. Por lo mismo serán honrosas
las excepciones de profesores que cuestionan las anomalías y se
solidarizan con las inconformidades de los padres de familia.
Esto provoca mayoritariamente en el trabajador de la educación,
un estado anímico deprimente causado por sus limitaciones y las
presiones del coordinado equipo sindical-oficial. Últimamente el
SNTE, ha querido demostrar preocupación por este tipo de eventos
que incidan en la calidad educativa, pero no se ve que sus actuaciones
cotidianas apunten en la misma dirección, por lo que todo presupone
que solo desean limpiar su imagen tratando de confundir a la sociedad.
Es indudable, que ante la necesidad de prevalecer, aunado a la grave
degradación social y económica, el sistema educativo mexicano,
ha hecho algunos esfuerzos por regenerarse, pero han sido mayoritariamente
estériles: ha rediseñado libros, cambiado planes de estudio
de educación básica y normal, impulsado la actualización
de docentes, firmado acuerdos de modernización, pactos y compromisos
por la calidad, creado consejos de participación social etc.; pero
el cáncer de la indiferencia e incredulidad del magisterio es alimentado
cotidianamente por directivos y lideres apócrifos e hipócritas.
Son muy contados los personajes al interior del monstruo que señalan
a las burocracias sindical y oficial como uno de los problemas más
serios de la educación, quizás porque están conscientes
del riesgo que ello les representa. Silvia Schmelkes, Justa Ezpeleta, Vicente
Oria Razo y Víctor Hugo Bolaños entre otros destacados académicos,
conservan sus espacios con falsos elogios y/o tratando el asunto tangencialmente,
sin darle la importancia debida, centrándose en que la calidad y
el desarrollo está exclusivamente en la gestión escolar,
o sea dentro de cada escuela.
Por su parte, la Asociación Estatal de Padres de Familia, que
debería jugar un papel de contrapeso, para que estas relaciones
sean limitadas, se une y elogia lo que de ellas emana. Demasiado pedir
cuando esta instancia de legitimación, es también producto
de la imposición gubernamental y por lo tanto, parte de la comparsa.
Conclusiones y propuestas
Sin duda, el factor que limita fundamentalmente cualquier proyecto o iniciativa
para el mejoramiento del sistema educativo nacional, es la excesiva politización
de la actividad.
Por lo tanto autoridades educativas y dirigentes del SNTE, deberán
de construir en base a exigencias sociales captadas como las aquí
expuestas, una iniciativa de proyecto común, que rectifique el rumbo.
Es imperativo que la dependencia rectora de la educación -federal
y estatal- realice compromisos y esfuerzos por recuperar su independencia
y credibilidad perdida, en atención a los propios preceptos formativos
que dice promover; por ello los cuadros directivos que impulse deberán
llenar el requisito de trayectoria limpia en la actividad y de compromiso
con docentes, padres y educandos.
También la instancia sindical tendrá que replantear su
verdadera misión y sus niveles de competencia dentro de las relaciones
base-patronal. Fundamental en este difícil proceso, tendría
que ser la separación definitiva de cualquier signo partidista.
Hará falta suprimir los acuerdos y actividades cupulares, con
los que han pretendido aparentar que está representada la participación
e intereses de los educadores.
Juntos y por separado, deberán comenzar por reconocer la existencia
del problema y los retrocesos causados a la actividad y por ende al país,
realizando eventos y actos que demuestren su determinación de rectificar.
En cuanto a los padres de familia, corresponde a la dependencia liberar
los procesos de elección de sus representantes, para que se incentive
con ello la participación con propuestas de solución que
contribuyan al desarrollo educativo y administrativo.
Con ello, este tipo de foros abiertos a la participación de la
sociedad, comenzarán a verse con utilidad y se podrá tener
la certeza de que lo aquí propuesto fundamentadamente sean considerados
y se refleje en su funcionamiento.
Ponencia presentada en el 1er. Encuentro Nacional de Padres de Familia
y Maestros. Hermosillo, Sonora, 23 de enero de 2003
Othoniel Ramírez Ramírez es: Profesor Normalista, Licenciado
en Ciencias Sociales, Periodista, Padre de Familia