Autoridades y SNTE: relaciones y actitudes que perjudican las actividades
educativas (2/4)
Este estilo muy mexicano ha trascendido fronteras, y el peruano Álvaro
Vargas Llosa en su libro Fabricantes de Miseria, señala el origen
histórico del control gubernamental sobre el sindicalismo, incluido
el magisterial: El poder político y económico que hoy tiene
el sindicalismo no provino de un militar de derecha sino de uno de izquierda:
el General Lázaro Cárdenas que gobernó de 1935 a 1940...
se las arregló el partido oficialista para tener al sindicalismo
como su principal sustento político, incorporado a la estructura
misma del PRI, dueña de un inmenso poder económico y de un
decisivo protagonismo político, la aristocracia sindical ha tenido
allí una cuota apreciable de diputaciones, senadurías y gobernaciones.
Este mundo sindical mexicano tiene su reina: la corrupción.
Cabe resaltar que la ingerencia sindical de manera determinante y control
mancomunado de la dependencia rectora de la educación, dio inicios
a principios de los setentas con la imposición de Carlos Jongitud
Barrios y su Vanguardia Revolucionaria por Luis Echeverría Álvarez.
A ésta época corresponde la conocida frase de autopromoción
El SNTE, es el sindicato más poderoso de América latina
y también la edición del libro Sindicalismo domesticado
de Manuel Ontiveros Balcázar quien así lo describe: El estado
controla al SNTE. No lo controla con recursos inmateriales, sino utilizando
un dispositivo muy concreto: un equipo de empleados de confianza cuya incondicionalidad
y naturaleza mercenaria no requiere discusión. Los instrumentos
de trabajo que estos empleados usan para cumplir la misión que el
gobierno les tiene encomendada, son la simulación y la violencia.
Antier este grupo de empleados se autotituló Fracción Revolucionaria;
ayer Frente Revolucionario y hoy Vanguardia Revolucionaria.
En 1967 previo a la excesiva intervención administrativa de Vanguardia
Revolucionaria del SNTE, Guillermo Montaño ya reclamaba en Educación:
historia, obstáculos y perspectivas, facturas pendientes que después
se agravarían: Resulta ridículo que el maestro intente hablar
de democracia en comunidades sometidas desde siempre al capricho arbitrario
y férreo de caciques pueblerinos, siempre al servicio de intereses
políticos del mandamás regional en turno. ¿Como se
le va a inculcar a la niñez y a la juventud el concepto de honradez,
cuando precisamente los ejemplos que tiene ante sí diariamente y
en todo momento y en toda circunstancia son la corrupción, el servilismo
y la abyección, como medios útiles y necesarios para llegar
rápidamente dentro de la estructura social comunal y nacional a
posiciones y puestos a los que en otras circunstancias se debería
llegar tras un largo proceso de preparación, de capacidad y honestidad?.
Tal parece que la organización política administrativa nuestra,
está eslabonada y ensamblada de tal manera, que cierra el camino
a quien quiera por la vía del esfuerzo o de la preparación,
alcanzar un puesto de responsabilidad.
En 1980, Carlos Salinas de Gortari derrumbó el cacicazgo de Jongitud
Barrios e impone otro que se mantiene hasta la fecha, el Institucional
de Elba Esther Gordillo Morales, que aunque más sutil en sus definiciones,
continua con la misma labor perniciosa tanto corporativa como de dominio
y control de la dependencia, y en mayor medida en los estados como el nuestro,
donde todavía se mantiene el PRI en el poder.
Bajo el cacicazgo vigente, los propietarios del SNTE han querido imprimir
como variante de su discurso, el fin del corporativismo, pero en los hechos,
permanecen los mismos lazos y costumbres priístas. Baste señalar
que los secretarios generales seccionales, por automaticidad forman parte
de los Consejos Políticos Estatales del PRI, asimismo el CEN del
SNTE conserva una buena cuota de participación en el Consejo Político
Nacional.
Recientemente el distinguido académico Pablo Latapí Sarré,
en su libro Un siglo de educación en México, agrega al
respecto comentarios que engloban claramente la magnitud del daño
ocasionado: La reflexión histórica sobre la baja calidad
educativa identifica fácilmente como una de las principales causas,
las interferencias y presiones de carácter político del SNTE.
Muchos de los esfuerzos de las autoridades por elevar la calidad o exigir
el cumplimiento de obligaciones de los maestros se ha estrellado contra
los intereses de un poder sindical extralimitado, que los propios gobiernos
en su momento fortalecieron. Por otra parte, cabe preguntarnos si el sistema
en su funcionamiento concreto, no está matando la vocación
del maestro, sofocando su iniciativa y sumergiéndolo en un juego
de simulaciones que acabará por pervertirlo; por el corporativismo
político, el sindicalismo sobreprotector y la impunidad garantizada.
En Sonora se corrobora todo lo anteriormente expuesto, con una ligera
revisión de las relaciones entre el Gobierno del Estado y las Secciones
28 y 54 del SNTE. Sus exdirigentes sindicales han recibido en la Secretaría
de Educación y Cultura y otras dependencias, nombramientos directivos
compensatorios por su incondicionalidad prestada y relaciones políticas.
Cerca de la docena de exdirigentes desechados de la actividad sindical
son cobijados en puestos con altas remuneraciones y bajas responsabilidades;
es tal la protección e impunidad de que gozan, que se dan casos
que entran en la categoría de aviadores al ubicarse en otra dependencia
ajena a la educación y seguir cobrando en la SEC. También
a las secciones sindicales, se les permite imponer sus criterios totalmente
opuestos al interés educativo en la selección de puestos
directivos en la SEC.
Se ha hecho costumbre y a nadie sorprende que la SEC y las secciones
del SNTE insistan en impulsar cuadros directivos que obedecen más
a visiones de control y privilegio que de aptitud, perfil, trayectoria
y servicio. Sin duda un cruel ejemplo de ello, lo es el propio Secretario
de Educación y Cultura que llena a la perfección los requisitos
expresados.