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La educación del futuro y el futuro de la educación (en el escenario de la educación superior) (3/5)

El estado mexicano, léase gobierno federal,  tiene cada vez más serias dificultades para continuar subsidiando a la educación superior, razón por la cual, ha venido propiciando el nacimiento de instituciones privadas que de alguna manera, han venido a despresurizar la demanda de educación superior que ofrecen las instituciones públicas, alentando nuevas carreras, propiciando la especialización y fomentando nuevas formas de enseñanza aprendizaje.

A pesar de lo anterior, es importante señalar que haber pasado en menos de una década, de una cobertura de apenas un 18% a casi un 40% de participación total dentro de la educación superior, ha significado un salto enorme en tan solo unos pocos años, merced y gracias a las posibilidades de una clase social de ingresos media y mayores, que ha preferido la educación superior privada aunque ésta fuese de alto costo; pero las crisis recurrentes el los últimos años, la creciente depauperización de la sociedad mexicana entre otros factores, vislumbran un estancamiento en la cobertura de la educación superior privada, la que deberá buscar nuevos mecanismos de financiamiento si desea no perder los espacios ganados en los últimos años. (Nota: En la página de Internet de ANUIES,  se puede leer estadística básica acerca del total de alumnos, tanto hombres como mujeres, inscritos y reinscritos para el ciclo escolar 2001-2002 a nivel nacional, incluyendo Universidades e Institutos de educación superior tanto públicos como privados. El total de la matricula ahí señalado, es 1195 038 alumnos, donde el 61.4% corresponde a IES subsidiadas por el estado mexicano, y el 39.6% a instituciones del sector privado).

Asimismo, se presentan aspectos generales de gran importancia a considerar en la futura evolución de la educación superior y que, a su vez, constituyen un referente para la formulación de la visión de la educación superior al año 2020. En efecto, la transición que vive el país se da en un contexto de crisis recurrentes, no solamente de dimensión nacional, sino también internacional, pues los procesos de globalización de las economías nacionales hacen ahora interdependientes a todos los países.

Al término de la presente década, México se enfrentará a un panorama mundial y nacional de crisis económica global, de tal magnitud que ha llevado a los organismos internacionales a plantear correcciones a las estrategias económicas que depositaron un excesivo optimismo en la regulación de los mercados sin intervención de los estados nacionales. Hoy tenemos un mundo más polarizado entre países ricos y países pobres y sociedades con una profunda inequidad social.

La educación superior mexicana opera en un nuevo escenario de competencia mundial, que es más visible en el marco de los tratados comerciales como el de Libre Comercio de Norteamérica y la incorporación a organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). La competencia entre universidades mexicanas y de otros países conlleva la necesidad de plantear programas de desarrollo de nuestras IES, con base en indicadores y estándares internacionales.

Como fue reconocido en la Conferencia Mundial sobre Educación Superior, en una sociedad basada cada vez más en el conocimiento, la educación superior y la investigación forman hoy en día la parte fundamental del desarrollo cultural, socioeconómico y ecológicamente sostenible de los individuos, las comunidades y las naciones. Por consiguiente, y dado que tiene que hacer frente a imponentes desafíos, la propia educación superior ha de emprender la transformación y la renovación más radicales que jamás haya tenido por delante (Conferencia Mundial sobre Educación Superior organizada por la UNESCO en 1998).

3. El conocimiento es futuro

Luigi Valdés afirma en su libro que: estamos entrando a una era completamente distinta de la que conocemos. El gran cambio lo está marcando la transición del paradigma de la sociedad industrial al paradigma de la sociedad del conocimiento. La sociedad está evolucionando una vez más. (cfr. Valdés).

En efecto, el siglo XXI se caracterizará por ser la era de la sociedad del conocimiento, que hoy apenas se vislumbra con todo y sus impactos de los que todos somos testigos. El conocimiento constituirá el valor agregado fundamental en todos los procesos de producción de bienes y servicios de un país, haciendo que el dominio del saber sea el principal factor de su desarrollo autosostenido.

El paradigma del conocimiento, trae como consecuencia otros paradigmas o reglas del juego que dictan la nueva forma de competir. De la capacidad de entender, adaptar y aprovechar estas reglas del juego, dependerá el éxito de las empresas y su permanencia en el futuro. (cfr. ídem).

Una sociedad basada en el conocimiento sólo puede darse en un contexto mundial abierto e interdependiente, toda vez que el conocimiento no tiene fronteras. En el nuevo orden mundial los países que destaquen serán aquellos que además de dominar y aplicar productivamente el conocimiento, logren aprovechar las fuerzas del cambio y se adapten crítica y productivamente al entorno cambiante. El desarrollo de las naciones dependerá, fundamentalmente, de la capacidad de generación y aplicación del conocimiento por su sociedad.

El valor estratégico del conocimiento

La educación superior del futuro será una puerta de acceso a la sociedad del conocimiento, quizá la puerta más importante por su situación privilegiada para la generación y transmisión del saber humano. En la sociedad del conocimiento, la universidad tradicional coexistirá con universidades virtuales y con otras formas de universidad, como son las universidades empresariales formadas por las corporaciones de empresas, con el fin de satisfacer la demanda de educación permanente de sus trabajadores en distintos niveles formativos, principalmente los relacionados con las ciencias económico-administrativas. Estas instituciones de educación superior, nacen con una fuerte base tecnológica y se caracterizan por una estructura y un funcionamiento bajo el principio de llevar la educación al individuo y no el individuo a la educación. Las universidades tradicionales se enfrentarán cada vez más a una fuerte competencia por parte de estas organizaciones educativas de las empresas y el reto salta a la vista.