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La educación del futuro y el futuro de la educación (en el escenario de la educación superior) (2/5)

La sociedad mexicana y su evolución

En la actualidad, México es un país en proceso acelerado de urbanización, lo que se evidencia en mayor medida por el hecho de que en la segunda mitad del siglo veinte se dio la transición de una sociedad rural agraria a una sociedad urbana de economía terciaria, y cuyo desarrollo ha ido aparejado al proceso de relativo industrialización del país y de sus regiones. Por esta razón, la educación superior es un fenómeno eminentemente urbano, por lo que no es de extrañar que sus desequilibrios correspondan en gran medida a los desequilibrios del crecimiento y distribución de la población del país.

La concentración de la población en las grandes urbes ha determinado la concentración de la matrícula de educación superior, por lo que el desarrollo futuro de las ciudades será determinante en la evolución de la educación superior en las próximas décadas.

La sociedad mexicana de los últimos años, ha estado inmersa en una comunidad mundial cada vez más interdependiente, lo que ha generado a su vez, un proceso de transición en todos los órdenes, en lo económico, lo político, lo social y lo cultural principalmente. Dicho cambio, debe implicar por necesidad a todos, sin embargo, en virtud de las asimetrías existentes hacia el interior de la sociedad mexicana, aún no se ha dado de manera homogénea en los distintos ámbitos de la misma.

En lo económico, por ejemplo, se han puesto en operación en los últimos tres lustros estrategias que buscan la incorporación de México a los mercados mundiales, el aumento de la competitividad de la planta productiva, la captación de capitales externos en inversiones productivas y la creciente exportación de bienes y servicios con etiqueta de Hecho en México, como una forma de insertarse en la globalización.

En lo político, el país ha venido ampliando su vida democrática con una verdadera participación de la sociedad a través de las instituciones encargadas de la validación de los procesos electorales que gozan hoy, a pesar de altibajos, de una mayor participación ciudadana, que de alguna manera ha consolidado la estructura de partidos y asociaciones políticas, y sobre todo, de una alternancia en el poder en el gobierno federal y algunos gobiernos locales y la emergencia de nuevos actores en el seno de la sociedad civil.

En lo social, han aparecido nuevos grupos de apoyo que apuntan a la conformación de una sociedad más solidaria y participativa, aunque al mismo tiempo, se tienen serias asimetrías en amplias regiones del país, con sectores y grupos sociales que todavía no participan socialmente de los beneficios del crecimiento económico, derivados de programas emergentes como fueron en su momento Solidaridad y Progresa y en la actualidad el de Oportunidades.

En el ámbito cultural que implica lo educativo, están apareciendo nuevos fenómenos como son el avance acelerado de los conocimientos científicos, humanísticos y tecnológicos, la creciente participación del sector privado en la educación en todos los niveles, la cada vez mayor escolaridad de la población urbana y rural, en los niveles de la educación básica y sobre todo, en los avances en las tecnologías de la información y la comunicación.

2.  El contexto de la educación superior en México

Hay muchos elementos de análisis dentro del contexto de la sociedad mexicana que nos permiten vislumbrar una serie de retos a los que en la actualidad se enfrenta el sistema de educación superior en nuestro país. En primer lugar, habría que mencionarlo, el relevante papel que ha venido jugando el estado como principal ente que genera el subsidio de las instituciones de educación superior, IES tanto del nivel estatal como del sistema autónomo, recursos que por si mismos absorben una gran proporción del presupuesto federal y que al decir de las propias universidades e institutos, resultan claramente insuficientes, en magnitud tal que en la mejor de las estimaciones, se requeriría una cantidad similar para alcanzar a subsanar los carencias que se tienen, lo que significa en pocas palabras, que el estado mexicano debe en los próximos años, duplicar los recursos destinados a la educación superior, tan solo para cubrir los rezagos existentes.

Aquí el escenario es bastante problemático, pues siendo el origen de los recursos de carácter fiscal, estos acusan graves déficit presupuestales, en virtud de los altos índices de evasión fiscal detectados y las graves asimetrías que el mismo sistema presenta en otros rubros como son las pensiones, el costo del rescate bancario, como parte de la deuda interna y por otro lado, los déficit en la balanza comercial que no genera los suficientes recursos para cubrir en tiempo y forma las amortizaciones de la deuda externa y el deslizamiento del tipo de cambio.