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Los niños preescolares ¿Aprendizaje de las letras o aprendizaje de la cultura escrita? Primera parte (1/2)

Volumen V, número 149. México, febrero de 2005

Eligio Martínez Hernández

e-mail eligio_mtz@hotmail.com

Seguramente usted recordará que allá por 1979, 1980,  los niños que tuvieron el privilegio de asistir al jardín de niños, muy repetidamente en la escuela o como una tarea en casa, se encontraban muy ocupados al realizar en sus hojas de cuaderno, en hojas blancas, en el pizarrón, etc, etc. ejercicios de madurez, es decir saber ubicarse en el plano de una hoja: realizar trazos rectos de arriba hacia abajo, izquierda derecha, en forma diagonal; grafismos previos a la lecto-escritura: palitos, bolitas, redondeles; o bien algunos trazos parecidos a las letras, pero que no eran letras.

Todas estas actividades se desarrollaban con la intención educar la gimnasia de la mano  y así los pequeños al llegar al preescolar, estuvieran preparados, tuvieran la madurez para iniciar el aprendizaje formal de la lecto-escritura en la escuela primaria, nivel que en esos años destinaba un tiempo introductorio para  desarrollar los antecedentes para el aprendizaje escolar (ver programa integrado de 1980), con la intención de reforzar esta preparación neuro-perceptiva iniciada en preescolar o bien para desarrollarla en los niños que no tuvieron cabida al Jardín de niños

Si bien el programa preescolar cambio en 1981, muchas las actividades siguieron y siguen presentes en la practica escolar, y poco a poco se asumen actividades de lecto-escritura en donde los niños tienen la oportunidad de escribir y leer como ellos puedan. Al desarrollar las unidades didácticas se sugería que el maestro permitiera a los niños: hacer una lista de niños invitados a la fiesta, que elaboraran un recado para saludar a algún niño que estuviese enfermo, que leyeran los letreros identificados en la calle, cuando hacían una visita a, Que leyeran el cuento que mas le gustara. El programa de este año citaba que estas actividades servían: para que el niño interprete y reconstruya de manera inteligente la estructura de nuestro sistema alfabético y participe activamente en su propio aprendizaje(Pep 81. libro 3)  En estos años un grupo de investigadoras latinoamericanas, dirigidas por Emilia Ferreiro, mostraban que los niños desde muy pequeños inician el aprendizaje de la lengua escrita, descubren el mundo mágico de las marcas escritas. No dicen que los niños deben aprender las vocales, los sonidos de las letras, las silabas, pequeñas palabras, mucho menos que lo hagan a través de las planas.

Así en el jardín de niños, los preescolares oscilaban entre hacer ejercicios de madurez y la libertad de leer y escribir como ellos puedan, quizá la escasa formación del docente  en el campo del lenguaje en su formación inicial y la falta de espacios sólidos de actualización, propiciaba la presencia y ausencia de este tipo de actividades.

En 1992, el programa preescolar cambia, sin embargo los planteamientos de la lecto-escritura, continuaron con el mismo enfoque de 1981, solo que este nuevo programa, presentó los contenidos, las actividades en forma un poco más clara y enfocadas a su desarrollo didáctico y no como un seguimiento de su desarrollo en los niños, como se hizo en 1981. En los 12 años que estuvo vigente este programa preescolar los espacios de actualización en torno a la lengua escrita se fortalecieron: la SEP editó la llamada Guía didáctica para orientar el desarrollo del lenguaje oral escrito en el nivel preescolar (1986), se distribuyo el  Cuaderno de trabajo de educación preescolar, en los últimos años 1999-2004, se abordaron temas del campo del lenguaje en los Talleres Generales de actualización (desarrollo de las habilidades comunicativas, lenguaje oral, lectura en voz alta, que y cómo se enseña y  aprende en preescolar, para aprender y enseñar mejor en preescolar); materiales y espacios de actualización que pretendidamente hacían mas claras las intenciones educativas del nivel en el campo del lenguaje, en particular en el terreno de la lengua escrita.