¿Cómo aprenden los maestros? (7/8)
Ante las grandes dificultades de la práctica docente, ante los
errores o desaciertos de las políticas educativas, ante las trabas
burocráticas y sindicales, los maestros pueden adoptar dos actitudes:
o quedarse perplejos y pasmados, no haciendo nada o nadando de muertito
en las inercias de los programas de actualización; o decidirse a
hacer algo por sí y para sí: proponerse conquistar su profesión
porque la aman y entonces crecer con otros colegas aprovechando las oportunidades
a su alcance.
Quiero terminar con unas palabras de Vasconcelos, pronunciadas hace
casi 80 años (SEP, 1924: 859ss.); se trata de su discurso el Día
del Maestro de 1924, del que extraigo algunos pasajes: Llevo algunos años
de ser, por ley, el jefe de los maestros. En realidad nunca he podido sentirme
jefe de veras, porque debe mandar quien está más alto moralmente,
y yo no puedo comparar mi empeño, aunque ha sido grande, con el
mérito indiscutible de la labor oscura y constante de quienes saben
que no tendrán otra recompensa que la de sus propios corazones llenos
de bien. Y recordando sus giras recientes por Yucatán y Campeche,
por Nuevo León, Querétaro y el Estado de México, dice
en otro pasaje: Figuras de maestras que pasan por mi memoria en vagos
desfiles que el ensueño deslíe, rostros... que se han alejado
y ya son sólo de hermanas. Maestros caducos y vencidos, que son
tantos y están abandonados por todos los pueblos y ciudades. Maestros
jóvenes que afanan y sueñan, hermanados en la lejanía
de lo que se va volviendo el pasado; cada vez que yo piense en la patria
serán Ustedes los que le presten rostros. Será también
en Ustedes donde ponga la fe que vacila y no halla sitio donde asentarse.
Y refiriéndose al ambiente de los primeros años que siguieron
a la Revolución, Vasconcelos se pregunta: ¿Conforme a qué
criterio se hará este nuevo juicio de los hombres, esta revisión
de los valores sociales? Ofrezco desde luego una fórmula quizás
incompleta, pero eficaz y sencilla: No hay más que dos clases de
hombres: los que destruyen y los que construyen; y sólo hay una
moral, la antigua y la eterna, que cambia de nombre cada vez que se ve
prostituida, pero se mantiene la misma en esencia. Hoy, de acuerdo con
los tiempos, podríamos llamarla la moral del servicio. Según
ella, habría también el hombre que sirve y el hombre que
estorba... Constructores y destructores. Consumamos la reforma de la enseñanza,
de la moral y de la historia, conforme a estas dos categorías. No
se trata de una tesis irreal, sino muy humana y práctica. No exige
santidad, pero sí obras útiles... Que la escuela
deseche las falsas etiquetas de la política militante. Nada importa
titularse liberal o conservador, radical o bolchevique, lo que interesa
es distinguir al que sabe del que no sabe, al que edifica del que derrumba,
al que crea del que destruye...
Haced de la educación una cruzada y un misticismo; sin fe en
lo trascendente no se realiza obra alguna que merezca el recuerdo. El magisterio
debe mirarse como una vocación y debe llevarse adelante con la ayuda
del gobierno, si es posible; sin su ayuda, si no la presta, pero fiándolo
todo en cada caso a la fe en una misión propia y en la causa del
mejoramiento humano.
Y termina reafirmando su fe en los maestros con estas palabras: El
tono
de mi discurso sería totalmente desolador y lúgubre si yo
no tuviera una fe profunda en las virtudes humildes de que Ustedes hacen
derroche diario. Cuatro años he pasado entre Ustedes, los más
felices de mi vida, porque en ellos he gozado el goce profundo de ser útil,
aunque sea en una mínima parte. No sería sincero si no os
confesase que a veces me he sentido impulsado y llevado como a la cabeza
de un gran movimiento de liberación colectiva. Por nosotros pasó
una flama sagrada en estos años que representan el mayor esfuerzo
que haya realizado el país por su cultura en toda la historia. Una
empresa vasta que hemos ido desarrollando... con el concurso de todo un
pueblo; más aún con el aplauso y simpatía de todo
un continente. ¡Terrible responsabilidad si hemos despertado en vano
la esperanza!
Palabras de Vasconcelos que dejo flotando en el ambiente de este Foro
para que las escuche todo aquél que tenga oídos para escuchar...
Muchas gracias.
Referencias
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