





|
Volumen II, número 26. México, diciembre de 2002 Pedro Flores Crespoe-mail pedroa.flores@uia.mxComo parte de las políticas de modernización de la educación, la pertinencia o relevancia han sido un tema prioritario e ineludible de los programas educativos desde la década de los noventa hasta la fecha. Esto ha motivado a que las Instituciones de Educación Superior (IES) emprendan cambios tanto en la esfera curricular, como en la organizacional para que sus cursos respondan a las necesidades sociales y económicas de sus respectivos contextos. A pesar de la importancia que tiene la pertinencia social para la planeación académica este término, junto con sus implicaciones, ha sido materia de poca discusión entre académicos y tomadores de decisión. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la relevancia de los cursos sólo puede mejorar a medida en que se fortalezcan los vínculos entre la economía y la sociedad en general. Para ello, la OCDE recomendaba que dentro del sistema de educación superior mexicano se incluyera a representantes de las esferas económicas y sociales a la vida académica de las IES; se definieran los currícula en cooperación con el sector industrial y de negocios; se involucrara a las IES en el crecimiento económico de las localidades y se prepararan emprendedores y líderes de negocios. Asimismo, se sugería contratar a empleados de algunas empresas como profesores de medio tiempo y además se debía incluir la capacitación en el puesto de trabajo como parte del plan de estudios (Review of national policies for education, OCDE, París 1997:215). Como se observa, estas recomendaciones presentan una visión acotada y estrecha sobre cómo alcanzar la relevancia de la educación superior en México. Al preguntarle a un representante del sector productivo qué tipo o nivel de calificación profesional necesita para llenar sus vacantes y, a partir de este punto, diseñar planes y programas de estudio poco tiene que ver con los amplios y diversos intereses de la sociedad. Mientras que para el empresario una carrera universitaria o un profesional con cierta calificación podría ser pertinente a sus intereses, un joven estudiante puede mostrar una aspiración parcial o totalmente diferente a la que marca el sector productivo local o regional. Dentro de esta imbricación de intereses también entran en juego los objetivos políticos y sociales que el Estado, a través de sus funcionarios públicos, podrían tener y los cuales podrían variar de manera sustancial de aquellos mostrados por el empresario o el estudiante con respecto a la educación superior. Al parecer, dentro de la retórica modernista de la educación se asume que existe una convergencia de intereses entre los diferentes actores sociales; quizás por esto se dejan sin analizar las contradicciones y los conflictos que se producen entre los diversos grupos que forman la sociedad. |