La Guía para Padres y la actuación de la SEP: Un ejemplo
de abdicación de la responsabilidad del Estado (2/2)
Efectivamente, la Sección Segunda del Capitulo Séptimo,
denominado De los Consejos de Participación Social, señala
la obligación de las autoridades educativas de promover, con base
en los lineamientos establecidos por la autoridad federal, la participación
de la sociedad en actividades que tengan por objeto fortalecer y elevar
la calidad de la educación pública...(artículo 69).
Para ello, la ley obliga a las autoridades educativas de los distintos
ordenes de gobierno, a que establezcan Consejos de Participación
Social, según sea el caso en el ámbito municipal, estatal
y nacional, los cuales tienen entre sus tareas promover actividades de
orientación, capacitación y difusión dirigidas a padres
de familia y tutores, para que cumplan cabalmente con sus obligaciones
en materia educativa.
De hecho, con base en la fracción V del artículo 14 de
la Ley General de Educación, que le da la atribución de editar
materiales distintos a los libros de texto de educación básica,
la SEP desde hace muchos años ha editado materiales dirigidos a
fortalecer la tarea de educar de los Padres de Familia, como lo son los
llamados Libros de Mamá y Papá, otros de los materiales que
según algunos, son mejores que las Guía.
En una decisión acertada, la propia SEP acaba de anunciar que
reeditará un millón 600 mil ejemplares de esos libros, los
cuales, sin embargo, contrastan con los 20 millones que se editarán
de la mencionada Guía.
Así vistas las cosas, es oportuno que la SEP defina su postura
ante la multicitada Guía, pero es necesario que su posición
sea enriquecida y sustentada con firmeza, frente a intereses de grupo que
buscan adoctrinar política e ideológicamente a los padres
de familia.
Las amenazas frente a las cuales la Secretaría debería
plantear una postura más clara, son aquellas que resultan del activismo
de grupos de poder que tras el subterfugio de apoyar a los padres de familia,
buscan trastocar el carácter laico y público de la educación
en nuestro país. Dado el perfil conservador de algunos contenidos
sustanciales de la Guía y por la forma en que los grupos que la
impulsan buscan definir los contenidos de materiales que son la base de
la educación en nuestro país, es que se hacen necesarias
mejores y mayores definiciones.
El Presidente de la República, debería ser el primero
en promover la posición que en ese sentido debe trazar la SEP, y
no ser parte de aquellos que contribuyen a erosionar las instituciones,
como lo hace al respaldar el protagonismo de su señora esposa, en
sus intentos por utilizar la educación con fines políticos
e ideológicos, contrarios a los definidos en la Constitución
y las leyes.
Hoy, cuando desde la cúspide de las instituciones del Estado
se celebra el analfabetismo, se debe rechazar a través de todos
los medios posibles, el uso de la educación para fines políticos
e ideológicos, así como la intentona por socavar las instituciones
públicas desde el propio poder. Se debe alertar sobre la confabulación
de grupos de interés en las más altas esferas del Estado
para suplantar el interés público por el privado.