En defensa de la universidad pública. La Universidad Autónoma
de Sinaloa (2/3)
La población en edades de 4 a 22 años en Sinaloa es de
969 mil 732 jóvenes y a esta cantidad se le considera como demanda
educativa real y representa al 38.25 % del total de los habitantes en
la entidad; Pero actualmente sólo se encuentran inscritos 773 mil
375, en alguna institución educativa, el 25 % restante, 196 mil
357 jóvenes y niños por múltiples razones no se inscribieron,
desertaron, o quizás fueron rechazados del nivel educativo en que
se encontraban.
En los niveles medio superior y superior; De la población en
edades de 15 a 22 años, sólo el 48 % está matriculado,
es decir, inscrito en alguna institución educativa; El restante
52 % que representa a 175 mil 684 jóvenes se encuentran fuera del
sistema educativo.
En el Estado se estima que para el ciclo 2001-2002 hayan sido rechazados
de los niveles medio superior y superior -de todas las instituciones de
educación pública- alrededor de 18 mil 370 aspirantes que
demandaron ingresara estas.
Se calcula que sólo la UAS rechazó a 9 mil 358 solicitantes
y en el mismo tenor la administración de la UAS en la zona sur,
para el mismo ciclo escolar rechazó a alrededor de 524 jóvenes
que sumados a los 1 mil 406 que en ciclos pasados no alcanzaron cupo en
la institución Rosalina serán en total 1 mil 930 rechazados.
En la zona sur del Estado todas las instituciones públicas de
educación superior y media superior han rechazado entre 1998 y el
2001 aproximadamente a 3 mil 787 jóvenes aspirantes.
La Universidad Autónoma de Sinaloa tiene una cobertura
a la demanda del 50.95 %, esto quiere decir que es la institución
solicitada por la mayoría de los jóvenes que están
en edades de cursar los niveles medio superior y superior, dentro de otras
opciones, además de ser una institución de educación
pública hecho que es confirmado por la composición
socioeconómica de la comunidad estudiantil, la cual en no menos
de un 60 % es de escasos recursos - la posición que tiene en relación
con el resto de las escuelas técnicas, estatales, federales y privadas
le imprime un carácter único, este es, el gran sentido de
servicio a la sociedad.
Desgraciadamente, como lo han expresado reiteradamente las autoridades
administrativas, la falta de presupuesto (cada ves más insuficiente),
la forma carente de criterios y desigual con que la federación los
distribuye impide a esta responder a la demanda educativa, a la calidad
y competitividad; Aún así, con carencias, a parte de su cobertura,
la UAS concentra también más de la mitad de los investigadores
que hay en el estado, pues en esta, se tiene a 24 académicos miembros
del Sistema Nacional de investigadores (SNI).
A pesar de que la administración universitaria ha sido muy complaciente
con los lineamientos que condicionan la Secretaría de Educación
Pública (SEP) y el consejo de la Asociación Nacional de Universidades
e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), el presupuesto asignado
a la UAS no ha mostrado un incremento real, aún con un subsidio
promedio de 11 mil pesos por alumno, se encuentra por debajo de la media
nacional la cual es de 34 mil 500 pesos por alumno.
Hasta el momento la postura de la administración universitaria
ha sido bastante tibia al regatear lo que por derecho constitucional (artículos
3º y 73 fracción XXV) el Estado está obligado a otorgarle
sin condicionamientos, para que esta preste a la población sus servicios
educativos.
Lo alarmante es que a causa de una infraestructura que no ha crecido
al mismo ritmo que la demanda educativa y un presupuesto raquítico,
la administración de la UAS ha decidido, no crecer más la
matrícula en respuesta a tal situación.
Entre los ciclos escolares 1992-1993 y 1996-1997 la matrícula
en nivel bachillerato de la UAS en el ámbito estatal
creció 40.47 % y desde que entró el Rector Jorge Luis Guevara
Reynaga, entre los ciclos 1996-1997 al 1999-2000 la matrícula aumentó
6.70 % (en el mismo nivel bachillerato). Esto no es accidental, es un proyecto
implementado a partir de 1995 en la UAS, cuyo eje central es, la racionalización
de los recursos presupuestales, proyecto que ya está rindiendo
saldos de miles de rechazados.