La formación inicial de profesores de educación básica
en México (2/9)
La calidad de la educación y la formación de profesores
de educación básica siempre ha sido una preocupación
declarada por los gobiernos. Independientemente del partido político
de que se trate, no hay candidato a la presidencia de la República,
a la gubernatura del estado o a presidencia municipal alguna que no haga
promesas relacionadas con el mejoramiento de la calidad educativa y la
formación de profesores, independientemente del abandono con el
que posteriormente se procede al instalarse en los puestos públicos.
La educación, es un derecho que todo mexicano tiene, por tanto,
debe ser atendida, no como discurso retórico, sino como obligación
de los gobiernos.
Los profesores también han servido de bandera política
y como objeto de retórica. E. g., Fernando Solana como secretario
de Educación Pública en su discurso pronunciado el 15 de
mayo de 1978, dijo que el maestro es la clave del sistema educativo. El
sistema educativo es la clave del futuro. Y estos hombres, y su capacidad
para construir una sociedad cada vez mejor, más justa más
participativa, más rica, depende (sic) de la calidad de la enseñanza,
de la atmósfera educativa que seamos capaces de crear trabajando
juntos el Gobierno y los maestros de la República.(PESCADOR OSUNA;
1989: 12). Miguel de la Madrid consideró que el maestro es la espina
dorsal de cualquier sistema educativo. (PODER EJECUTIVO FEDERAL; 1983:
227). Carlos Salinas de Gortari en un discurso pronunciado en Monterrey,
Nuevo León, el 9 de octubre de 1989, señaló que los
maestros son la base de la transformación que habrá
de cambiar el rostro de la educación en México. (SECRETARÍA
DE EDUCACIÓN PÚBLICA; 1989: xiii) En este mismo sentido,
Ernesto Zedillo Ponce de León, siendo secretario de Educación
Pública dijo que el maestro ha sido, es y deberá seguir
siendo, promotor, coordinador y agente directo del proceso educativo.(SECRETARÍA
DE EDUCACIÓN PÚBLICA; 1993: 11).
Los servidores públicos han tratado de hacer un modelo de profesor
que responda a los intereses de la clase social en el poder. Dice Ornelas
al respecto: ...con el fin de conquistar al maestro para la causa del
poder, los gobernantes construyeron un discurso edificante que se reproduce
en el tiempo con diferentes características, pero con un mensaje
similar: el maestro es una persona ejemplar, un ser que se distingue del
resto de la sociedad, un sujeto de cualidades morales sobresalientes que,
aun en condiciones adversas, lo hicieron capaz de erigir el edificio educativo
para la patria mexicana.( ORNELAS; 2001: 61). El mensaje es claro, la
élite política de nuestro país sólo busca servirse
del maestro para fines electorales y de control político de la población,
con el aval de los líderes del Comité Ejecutivo Nacional
(CEN) del SNTE. Qué lejos se está de lo sucedido en la época
de la escuela rural mexicana, posterior al triunfo de la Revolución
mexicana, donde la escuela no sólo tenía que ver con la educación
de los niños, sino también con la instrucción de los
adultos y con el mejoramiento de la comunidad. Los maestros rurales estaban
obligados a comprender que el objetivo de la escuela era mejorar la salud
de los habitantes, mejorar el hogar y la vida doméstica, mejorar
la técnica de la ocupación habitual, entre otras muchas actividades.(
JIMENEZ; 1996: 21-22).
Las condiciones económicas, políticas, sociales y culturales
de México han cambiado y siguen cambiando, y lo mismo sucede con
la imagen y la práctica profesional del profesor: el modelo apostolario
ha cambiado al modelo eficientista, conjuntamente con la función
social que desempeña, pues ahora ya no se requiere del profesor
que solamente enseñe a leer, escribir y contar, sino de uno que
pueda contribuir a la formación de sujetos que piensen. Pero los
gobiernos no toman en serio la educación, pues no es un asunto prioritario
para ellos, más bien, como dice Ernesto Meneses, los gobiernos usan
a la educación en diversas jugadas políticas, necesarias
para sus fines secretos.( LATAPÍ; 1988: 35).
Aún cuando la formación de profesores de educación
básica es tarea del Estado y una función de las escuelas
normales, no existen políticas (LATAPÍ; http://www.proceso.com.mx/proceso/hemeroteca_interior.html).
para la formación de éstos, es decir, no existen políticas
de Estado sino de gobierno, que responden más a motivos de control
político por parte del gobierno, incluido en él el grupo
dirigente del CEN del SNTE.
Las reformas educativas llevadas a cabo en México han respondido
más a problemas políticos que a cuestiones pedagógicas.
En este marco, el CEN del SNTE ha jugado un papel importante, ya que como
dice Pablo Latapí, el poder de éste creció también
dentro de la SEP y sus direcciones generales en los estados, mediante el
control de muchos puestos de mando, y generó una doble confusión
de atribuciones y de personas. Con frecuencia es imposible distinguir si
los asuntos que se discuten son sindicales, laborales o estrictamente educativos.
[...] Hoy parece que toda decisión importante de la autoridad, sea
de carácter técnico, administrativo o político, tiene
que ser previamente consultada, si no es que consensada, con el sindicato,
sopena de provocar conflictos enconados.( LATAPÍ;1988: 37).
Las políticas sexenales no han sido las correctas para la educación,
y peor todavía cuando el destino de la educación se marca
por los periodos de los secretarios de Educación Pública,
como sucedió en las tres décadas analizadas durante las cuales,
en cinco sexenios presidenciales hubieron once secretarios de Educación
de los cuales, cuatro corresponden al sexenio de Salinas de Gortari: Manuel
Bartlet Díaz, Ernesto Zedillo Ponce de León, Fernando Solana
Morales y José Ángel Pescador Osuna.