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Para ingresar y/o mantenerse, tenemos entonces que un profesor que logra colocar una ponencia en el extranjero, debe contar con un promedio de 30, mil pesos para viaje, viáticos, inscripción, pago  de talleres, pago de memorias etc. Se preguntarán ustedes, entonces cuanto gana un profesor de la universidad?  El salario más bajo sobre 7 mil al mes, el más alto sobre 20 mil pesos. Entonces debe decidir entre viajar y puntear o comer y vivir.

Pero no todo es negro, la federación otorga recursos mediante los famosos CUERPOS ACADEMICOS, grupos colegiados que obligan al maestro a trabajar y participar con quien previamente le asigne la institución, sin su consentimiento. Si hay afinidades, empatías, o por lo menos intereses compartidos, no importa. La táctica es unir a dos o tres doctores para salir altos y obtener recursos. Si la organización fallo y quedaste junto a quien no conoces, o no produce, o simplemente no es afín a tu forma de trabajo, tampoco importa. La consigna es NADIE SE CAMBIA NI SE SALE DE LOS CA, SI NO ES POR MUERTE O RENUNCIA. ¡Oh DIOS!, señaló recientemente una maestra quebrada por el llanto ¡NADIE ME AVISÓ HACE 20 AÑOS QUE MI FUNCIÓN SERIA CONSEGUIR RECURSOS!!!

La cosa aún se pone peor, pobre de aquél profesor o profesora que no es de la gracia de los directivos y administrativos, como es el caso de las profesoras de la DACSyH que denunciamos los abusos del Dr. Gallegos Torres. Quienes además de académicas, somos SNI, PROMEP, DOCTORAS, LIDERES DE CUERPOS ACADEMICOS Y MERECEDORAS DE LA BECA AL DESMEPEÑO. Además de ser acusadas de FLOJAS, y de chantarnos con que la universidad ha gastado millones en nosotros. Se nos comienzan a negar los recursos (que en mucho se debe a nuestro esfuerzo, si algo se le debe a los rectores bien valdría la pena que muestren la factura, porque la universidad no es de ellos). La queja que hoy llevamos ante los medios porque no se nos ha querido atender en ninguna de las puertas que hemos llamado, es que se nos castiga por haber alzado la voz contra la misoginia, quitándonos sinodales, revisiones, participaciones en congresos, estancias, la carga académica en posgrado, participación en comisiones, porque resulta que todo depende del Director y sus administrativos, quienes casualmente junto a sus allegados aparecen con sendas publicaciones, viajes de placer y más de 150 constancias de gestiones, eventos y estancias.  Como recientemente ocurrió  a uno de los principales allegados de Gallegos, su flamante ex coordinador de investigaciones, repartió según lealtades  sirviéndose a si mismo con la cuchara grande.

Es necesario entonces, conseguir los mecanismos para transparentar los recursos que son federales y estatales de allí que aunque la universidad siga siendo Autónoma debe sin dudas rendir cuentas.

Quienes hemos optado por exigir nuestros derechos, por denunciar los abusos de las autoridades, no somos detractoras ni desacreditadoras, por el contrario somos quienes más otorgamos recursos a la universidad, somos quien más la valoramos, pues hemos demostrado con esfuerzo, sin descanso, atentando contra nuestra propia salud, que somos institucionales, pero sobre todo que  amamos entrañablemente a nuestra universidad.