¿DOCENTES UNIVERSITARIOS O SIMPLES INSTRUMENTOS FINANCIEROS?
Leticia Romero
romerolety2@hotmail.com
Desde hace más de una década entraron con fuerza las políticas públicas dirigidas a la educación superior. Inicialmente el cambio fue acompañado por una reforma del Art. 3. En donde el estado se comprometía a impulsar y promover los estudios superior, es decir se deslindaba de su compromiso de ofrecer educación laica y gratuita para todos en ese nivel, pero sobre todo se cuidaba de prometer seguirlas financiando.
A mediados de los noventas, era un hecho que las universidades transitaban hacia la diversificación de su financiamiento, esto es, la vieja relación del modelo del otorgamiento de recursos vía incremento de matrícula dejó de operar. Ahora cada institución de educación superior debía ganarse su financiamiento concursando por obtener cada centavo. El estado comienza a operar un esquema de otorgamiento de recursos creando una serie de organismos o dispositivos que comenzarían a distribuir los dineros según los compromisos y resultados, que él mismo estado o los bancos que otorgaban los prestamos señalaban como prioritarios para alcanzar la calidad.
A partir de entonces tres fueron por lo menos las vías conocidas para obtener presupuestos: la evaluación de las instituciones, la evaluación de los profesores y la evaluación de proyectos de investigación. A cada una se le asignó un programa que se le denomina según su sigla PRIDE Programa de Primas al Desempeño del Personal Académico de Tiempo Completo; PIFI (programa Institucional de fortalecimiento Institucional) PIFOP (programa Institucional de fortalecimiento y operación del posgrado).
A partir de allí se derivaron cada vez más dispositivos, para que el profesor saliera a estudiar el posgrado (fondos para la formación del profesorado) del Programa de Mejoramiento del Profesorado (PROMEP) para que le profesor obtuviera recursos de investigación (SNI) para remplazar la planta académica vieja por otra que viniera con estudios de posgrado( Fondos para la contratación de profesores habilitados (PROMEP).
La situación derivó en una carrera enloquecida por obtener puntos. Hoy los profesores tienen al menos 4 o 5 programas para demostrar su calidad: PERTENECER AL SISTEMA NACIONAL DE INVESTIGADORES (SNI); TENER PERFIL PREFERENCIAL O DESEABLE (PROMEP); TENER EL MAXIMO GRADO DE HABILITACION (DOCTORADO), pertenecer a un Cuerpo académico (CA); CONTAR CON LA BECA AL DESEMPEÑO ACADÉMICO (PRIDE).
Lo que nunca imaginamos es que bajo este pretexto, los profesores termináramos siendo los encargados de traer el presupuesto para nuestras universidades, pasamos de ser docentes a ser un punto, un porcentaje una moneda, una simple vía para conseguir recursos. Permitimos al estado llegar a tal grado que ahora valemos un número que puede ser cuantificable desde .25 hasta un punto porcentual. Por ejemplo el profesor que logra ser SNI, PERFIL DESEABLE, DOCTOR, miembro del un CA consolidado Y CALIFICA EN EL PRIDE, vale 1 que se traduce en un porcentaje del presupuesto, si el profesor es PERFIL DESEABLE Y DOCTOR, PERO NO ES SNI, vale .75; si el profesor solo es doctor pero no es PROMEP ni SIN, ¡lastima vale apenas .25, esto es, si el profesor no ha logrado obtener ninguno de estos indicadores ¡NO VALE NADA!. Que ¡importa la experiencia! ¡Una vida dedicada a las aulas!, su dedicación, su vocación, su honestidad, su entrega Repito NO VALE NADA.
Pero veamos, resulta que para lograr valer por lo menos .50 el profesor debe entre otras actividades, dirigir tesis, si son doctorales mejor; asistir y participar en congresos nacionales e internacionales; publicar en editoriales de alto prestigio, que además el mismo PROMEP les señala ¡gran negocio!!; impartir clases en posgrado, mejor si es en doctorado; participar en proyectos de investigación; participar en colaboraciones nacionales e internacionales, cultivar redes nacionales e internacionales; participar en comités editoriales, órganos de gobierno interno, y diferentes comités que cada vez aumentan en número.