Lic. Diego Abel Sánchez (3/5)
Las carencias educativas-formativas se agudizan en aquellas regiones del país donde se concentra el mayor porcentaje de pobreza e indigencia. El NE/NO de Argentina posee un 70 % de su población pobre, en contraste con la región patagónica que posee un 30 %, afectando estas cifras a más de 15 millones de argentinos, de los cuales más del 50 % son niños en edad escolar.
Cabe preguntarse, desde la realidad nacional y latinoamericana, ¿qué sucede cuando una de tantas familias carenciadas y marginadas, viven al límite de la subsistencia, encontrándose además desintegrada, expuesta, ausente y alejada de las necesidades materiales, afectivas y de estímulo o seguimiento que ese niño en edad escolar demanda?. Esa primera escuela fracasa rotundamente, superada por una realidad que le es adversa. Según Basil Bernstein : para que el currículum académico sea efectivamente adquirido por el alumno, es preciso que haya dos lugares de adquisición, la escuela y el hogar. Así pues, los currícula no pueden adquirirse en su totalidad exclusivamente por el tiempo pasado en la escuela () Ese libro de texto necesita un contexto pedagógico en el hogar. Este contexto es el espacio, un espacio silencioso que no consigue en las casas pobres () En estas condiciones no puede constituirse un segundo lugar de adquisición del conocimiento (Basil Bernstein.1990). Cabe repreguntarse entonces que rol tiene la segunda escuela ante este contexto, que esperanzas de cambio puede cobijar ese maestro
Sería pecar de extremismo simplista atribuir las deudas educativas en la Argentina sólo o principalmente al fracaso de una ley regresiva y de extrema tendencia descentralizadora (dejando el estado nacional de ser el centro y principal sostén de la política educativa en todos sus aspectos y delegando su responsabilidad en los estados provinciales y/o municipales, muchos de ellos sin las posibilidades técnicas, presupuestarias y de infraestructura para lleva a cabo dichas reformas), como así también sería demasiado ilusorio esperar que la reciente sanción de la ley nacional de educación de respuesta a todos los males que aquejan a la educación en la Argentina.
Con esta legislación se garantizaría –entre otras cuestiones- la igualdad de oportunidades (difícil meta a alcanzar con porcentajes de pobreza e indigencia tan elevados en el país), promocionando e incluyendo como ámbitos específicos, una educación común de todos los Niveles para las personas privadas de la Libertad –Contextos de Privación de la Libertad-y para las que, por razones de salud no pueden asistir regularmente a la institución educativa. –Educación Domiciliaria y Hospitalaria.
La compleja realidad educativa nacional merece, un debate comprometido y un profundo análisis multisectotial, para generar acciones mancomunadas, haciendo de una unión interesada y comprometida un presente mejor para millones de niños y jóvenes en nuestros países, en definitiva, para hacer de la letra escrita y de los pomposos discursos electoralistas, una realidad que permita vislumbrar una luz al final del camino.
Ese debe ser el deber de una clase dirigente, de una sociedad y de un empresariado que pretende encontrar (como encontraron otros países europeos o del sudeste asiático) en la educación integral, profunda y estratégica de su población -léase valiosos recursos humanos-, un modelo país económicamente competitivo, una sociedad más justa, respetuosa de las instituciones y de los valores democráticos que con tanto esfuerzo y sacrificio se han alcanzado. El análisis y las cifras aportadas por Mauricio Alzérreca ilustra con contundencia esta dura realidad; El principio de este modelo radica en la relación y necesidad de invertir en recursos humanos para asegurar un desarrollo económico y humano sostenible, estableciendo un empleo intensivo del trabajo y una mejor redistribución de los recursos (M. Alzérreca.2005), y agrega un análisis comparativo del IDH en varios países latinoamericanos: El Índice de Desarrollo Humano de la región refleja una evolución leve en los últimos veinticinco años, así Argentina pasó de 0, 785 en 1975 a 0, 844 en el año 2000, Chile de 0, 702 a 0, 831, pero otros países como Bolivia pasó de 0, 514 a 0, 653 en el año 2000, lo que muestra que hay mucho por hacer en el área social, muchas deudas pendientes que se traducen a su vez en datos concretos derivados de la existencia aguda de altos índices de NBI y de alarmantes cifras de desnutrición y mal nutrición, mortalidad infantil y baja esperanza de vida. En palabras de la Licenciada Josefina Semillán en ocasión del XI encuentro latinoamericano de educadores en la ciudad de Mar del Plata, Educar es invitar a estar entusiasmado con haber nacido persona y no mineral o planta. Esto es muy difícil cuando un sujeto no tiene comida a mano, ni cuidado, ni posibilidades de crecimiento en estado digno (), no puede pensar el que no come bien y el que no respira bien (Ver Misión Futuro, -publicación del centro de estudios y tecnología de UPCN, seccional provincia de Buenos Aires- Año 1, N 3). Debemos sentar las bases de una verdadera revolución copernicana-educativa, que ponga centro en el valor del conocimiento y en una formación profunda e integral.
La necesaria alianza superadora