Lic. Diego Abel Sánchez (2/5)
En el documento final del Seminario Internacional la mirada crítica. Medios audiovisuales, ntic y educación, realizado en la Ciudad de Buenos Aires el 20 de Octubre del 2006, se remarcó acertadamente; Vivimos un momento significativo: la progresiva convergencia, conceptual y operativa, de ciencia, cultura y arte. El avance acelerado del conocimiento y de nuevas tecnologías, en primer lugar las referidas a la información y a la comunicación, impacta en todas las esferas del quehacer humano y crea una nueva mirada sobre la esencia de la naturaleza y de la sociedad en nuestro planeta tierra. Una mirada que visualiza las enormes oportunidades que ellas han abierto las que preanuncian que un nuevo mundo es posible; pero al mismo tiempo una mirada crítica que busca la superación de las amenazas que también conllevan. Ambas miradas encuentran en la educación integral un modo esencial de lograr estos dos objetivos. Una cuestión primordial para que las NTIC se incorporen exitosamente en las escuelas es que los docentes conozcan y tengan acceso a estos medios. Esto requiere un cambio de actitud en los maestros y profesores pero también la modificación de las condiciones salariales y de trabajo docente.
No se trata solo de introducir artefactos para transmitir contenidos educativos y, por consiguiente, de la capacitación en la operación de los mismos, sino de un nuevo campo de conocimiento.
A partir de todo lo anterior, se hace necesaria una formación sistemática sobre las NTIC y sus articulaciones con los distintos campos del saber. En la misma dirección, urge adentrarse en la cultura infantil, adolescente y juvenil como consumidores y usuarios de estas NTIC. Consideramos de fundamental importancia que el equipamiento de las escuelas se lleve a cabo con el mayor criterio de equidad posible de modo que los nuevos equipamientos no queden monopolizados por los grandes centros urbanos como ocurrió siempre. En este sentido sería necesario que en el seno del Consejo Federal de Educación se acuerde y se garantice esta distribución equitativa que deberá tener continuidad en el tiempo, a pesar de los cambios de gobierno.
Esto requiere a su vez de una infraestructura escolar adecuada que posibilite recibir y
poder trabajar con los nuevos equipamientos.
En relación a cómo transformaremos las tecnologías audiovisuales en instrumentos de
inclusión social, opinamos que esta es una cuestión que excede a los docentes y a la
escuela, ya que se trata de políticas de Estado que deben garantizar el acceso de las
mayorías a los bienes culturales y que respondan a un proyecto de país.
Estos planteos, llevan a proponer como necesidad imperiosa; profundizar la intervención positiva y comprometida del estado nacional/provincial, acompañado por todos los sectores interesados en sentar las bases de una genuina educación de calidad para todos, y así dar respuestas estructurales a estos grandes desafíos, pero además y redoblando estos esfuerzos desde lo micro, nos obligan a repensar y reformular los roles y relaciones tradicionales existentes entre conocimiento-maestro-alumno y por otro lado la estrecha relación de mutuo impacto entre escuela y sociedad.
Las nuevas tecnologías hacen su presencia cada vez más extensiva entre los jóvenes y nosotros educadores asistimos a este proceso como meros espectadores, pasivos o superados por la habilidad que demuestran nuestros alumnos en el manejo cotidiano y natural sobre las tics. Debemos ver en este proceso inevitable no una amenaza, sino una verdadera oportunidad para renovar nuestras prácticas, colocándonos en el lugar del educando y aprender con nuestros alumnos, desde ellos, ya que en un proceso de retroalimentación mutuamente beneficioso, esos conocimientos adquiridos desde nuestros alumnos vuelven hacia ellos con una didáctica renovada utilizando las ventajas de las nuevas tecnologías como principal instrumento de motivación y de refuerzo de conocimientos. Se incluyen así las ventajas en el proceso de enseñanza aprendizaje como un anclaje o elemento reforzador de los saberes impartidos desde el aula, potenciando además nuestra práctica áulica con una innumerable gama de opciones didácticas al alcance de un doble click, y que nos movilizará además hacia una renovación profesional más profunda.
El desafío que implica la introducción efectiva, positiva y extensiva de las tics a la escuela como organización y como herramienta pedagógica al servicio del quehacer docente, trae conexo otras variables analíticas como las que nos narra Perez Gomez: el abrumador poder de socialización que han adquirido los medios de comunicación de masas plantea retos nuevos e insospechados a la práctica educativa en la escuela. La revolución electrónica que preside los últimos años del siglo XX parece abrir ventanas de la historia a una nueva forma de ciudad, de configuración del espacio y el tiempo, de las relaciones económicas, sociales, políticas y culturales; en definitiva, un nuevo tipo de ciudadano con hábitos, intereses, formas de pensar y sentir emergentes. Una vida social presidida por los intercambios a distancia, por la supresión de las barreras temporales y las fronteras espaciales. A esta nueva manera de establecer las relaciones sociales y los intercambios informativos ha de responder un nuevo modelo de escuela (A. I. Perez Gomez.1999). Modelo que todavía no se ha configurado como tal, para hacer una inclusión profunda de las tics en su esquema y objetivo de trabajo cotidiano.
Educación y nuevas tecnologías, las deudas y los desafíos regionales