





|
¿QUÉ HAY SOBRE INNOVACIÓN EDUCATIVA? Miguel Ángel Pérez Reynoso melelupn@yahoo.com.mx El asunto de la innovación educativa (IE), sigue siendo un asunto de moda o de muchas modas que desde hace algunos años llegó para quedarse entre nosotros. Sin embargo en diversos círculos académicos se ha preferido hablar más de innovación, que de imprimir realmente acciones innovadoras. La innovación educativa y la innovación sobre educación (asuntos que no son iguales) ambos implican cambios y transformaciones profundas, en el conjunto de relaciones escolares, en la forma cómo se concibe y se ejecuta la tarea educativa, en la manera cómo se concretizan las prácticas y en los estilos con los que se ejerce la gestión escolar, etc. Innovar en educación, implica transformar la cultura escolar y educativa vigente y penetrar hasta lo más hondo del espíritu educativo e intentar cambiarlo, es obvio que con ello se podría lograr que se neutralice los estilos y el abuso del poder al interior de las escuelas o las atribuciones holgadas de algunas instancias, etc. Ahora bien, en la contraparte tenemos las diversas dificultades para la innovación, dichas dificultades vienen siendo las resistencias de algunos agentes y sujetos por cambiar, la comodidad que implica el ejecutar rutinaria y acríticamente la tarea, o recurrir como única estratagema, a lo ya sabido o supuestamente conocido, los riesgos que se conciben como impredecibles y que implica el espacio innovado o por innovar. La innovación concebida como el cambio del conjunto de elementos que inciden en la tarea educativa y de las relaciones de todos ellos entre sí, implica clarificar las aspiraciones y los propósitos de lo que se pretende cambiar. Las iniciativas de cambio e innovación tienen sentido, intención y se realizan en forma sistemática. La tarea central en toda iniciativa o intento por innovar, reside en que vienen siendo los docentes –principales agentes de llevar a cabo la tarea educativa-, quienes serán los protagonistas centrales de diseñar, clarificar las diversas disposiciones, construir discursos, significados diversos y de operar o llevar a cabo todo el compromiso transformativo que implica la innovación. Se trata de reconvertir el conjunto de concepciones de la realidad y de acciones a emprenderse, a partir de la clarificación ideal de un nuevo escenario educativo. Se trata de poner patas pa' arriba al sistema para volver a acomodarlo ya revistado. Es mucho lo que los docentes pueden y han dejado de hacer en este complejo compromiso por innovar en su propia persona, en su tarea profesional y en el conjunto de relaciones que establece con el entorno. El nivel sub profesional de los docentes hoy en día es la constante, la indiferencia ante el compromiso por hacer mejor las cosas o el temor ante la imposición de cambios alienados que vienen desde afuera. Un cambio que garantice mejorar la calidad, el cumplimiento de propósitos y metas y gratificación de quienes realizan la tarea, el surgimiento y consolidación de relaciones más sanas y cordiales en el seno del colectivo escolar y sobre todo, el lograr mejores resultados en el aprendizaje de los escolares, forma parte del cambio que se desea. En este complejo proceso de innovar-se al que se invita, significa que los docentes en un primer plano, consideren la necesidad y la viabilidad por innovar-se y al cambio como tarea prioritaria de primerísimo orden. Más adelante se trata de colectivizar las propuestas y las acciones, junto a ello se trata de pasar del YO al NOSOTROS, como estrategia de construir una nueva definición y conjugación del entendimiento profesional y de concebir la tarea de educar en términos colectivos y colectivizantes, para después continuar con un proceso largo y complicado en esta hermosa y seductora tarea por luchar por innovar la realidad educacional del ahora. Por todo lo dicho, siguen siendo los maestros y maestras y demás agentes educativos, quienes tienen la palabra a partir de un compromiso ineludible y una invitación irrenunciable en el complejo proceso por innovar en educación.
|