En el documento de la EST (Normatividad y Lineamientos) se detectó la información siguiente. Se transcribe:
El profesor se concibe como un profesional que, con base en su formación, experiencia y conocimiento de los estudiantes y de las condiciones de la institución, es capaz de interpretar y aplicar las políticas educativas en los planes y programas de estudio, imprimiéndoles un carácter específico.
Asume su compromiso con la institución, la sociedad y el medio ambiente.
Influye en los procesos formativos por su prestigio, autoridad moral y ética profesional.
Tiene curiosidad intelectual, creatividad y actitud crítica.
Realiza actividades de docencia, investigación, vinculación y difusión de la cultura.
Ejerce autoridad con prudencia en la conducción y coordinación de las actividades de aprendizaje.
Domina los contenidos de aprendizaje a su cargo y establece las relaciones con los otros contenidos del plan de estudios, y con los perfiles de egreso.
Adquiere y genera conocimientos para mejorar su práctica profesional y educativa.
Diseña ambientes y estrategias que promueven la motivación del estudiante y propician su aprendizaje mediante diversas actividades, métodos, técnicas y recursos didácticos.
En mi apreciación se establece en estos puntos una relación no muy bien diferenciada entre el ser y el deber ser de un docente que de una manera u otra cubre la mayoría (o todos los puntos), pero no en un 100%.
En el caso del documento del la EMST, los resultados son los siguientes: en la parte correspondiente a Elementos Fundamentales existe una sección específica que se refiere al profesorado, la cual transcribo para su evaluación:
Los profesores
Para la educación media superior tecnológica, el profesor es el personaje que le da voz a la institución; es quien representa y hace realidad la propuesta educativa. Su papel de educador, en un sentido amplio, es clave: es referente en la formación de los jóvenes y agente de cambio y mejoramiento social.
Colocar al profesor como facilitador del aprendizaje implica asignarle un papel mucho más complejo del que se concibe como transmisor de conocimientos. La descentración que implica este cambio exige una mayor apertura para entender las necesidades de otros y también para ofrecer diversas opciones didácticas, así como una constante actualización y, sobre todo, un compromiso decidido con la educación.
Por ello, los profesores deben:
Poseer una formación académica, docente, tecnológica y cultural acorde con la función educativa que desempeñan.
Tener disposición para el trabajo colaborativo e interdisciplinario, y ser abiertos a la crítica.
Apreciar su trabajo docente, proyectar actitudes positivas con sus alumnos y obtener el reconocimiento de la comunidad.
Poseer autoridad moral para transmitir valores.
Dominar los procesos que favorecen la generación, apropiación y aplicación del conocimiento.
Satisfacer las necesidades de aprendizaje, con atención y respeto a las particularidades de los estudiantes.
Despertar en los estudiantes el interés, la motivación y el gusto por aprender, y estimular la curiosidad, la creatividad y el pensamiento complejo.
Fomentar la comunicación y el trabajo en equipo.
Orientar y apoyar a los estudiantes, con bases en la comprensión de las características y actitudes propias de los jóvenes.
Hacer un uso intensivo de las tecnologías de la información y la comunicación, y promover su aplicación responsable dentro y fuera del aula.