El alumno es un sujeto activo procesador de información, que posee competencia cognitiva para aprender y solucionar problemas; dicha competencia, a su vez, debe ser considerada y desarrollada usando nuevos aprendizajes y habilidades estratégicas
Hace un par de años, se llevó a cabo dentro de la empresa un programa de capacitación interna, enfocado a las competencias personales. Las diferentes etapas, iban enfocadas reorganizar nuestros conocimientos y adquiriendo nuevos, pero para aplicarlos más eficientemente, ya que con esto, la empresa se hace más productiva y competitiva dentro del mercado en el cual se desenvuelve. Una etapa de este programa consistió en el desarrollo de un proyecto en equipo para ser aplicado dentro de nuestra área de trabajo, con el fin de mejorar los procesos y/o solucionar un problema específico. Aquí se puede mostrar la aplicación del paradigma cognitivo, pues el instructor sólo nos da herramientas de análisis, organización, reportes, etc. de la información sobre el problema y su aplicabilidad.
Los contenidos curriculares deben ser presentados y organizados de manera tal que los alumnos encuentren en ellos un sentido y valor funcional para aprenderlos
Como etapa final de este programa, se realizó un congreso en el que los equipos seleccionados nivel nacional, presentamos nuestros respectivos proyectos y avances en la aplicación de los mismos.
Por todo lo anterior aún sigue siendo vigente el paradigma conductista, principalmente en la etapa de primaria y secundaria, sin embargo, opino que los programa educativos deben ser modificados para aplicar el paradigma cognitivo, el cual proporciona herramientas al alumno para volverse parte activa durante el proceso de enseñanza. Desde luego, estos programas deben tomar en cuenta la edad de los alumnos.
En nuestra vida diaria y profesional, los métodos conductistas y el cognitivo, se alternan para mejorar nuestro diario desempeño.