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Dura palabra (7/10)

Al preguntarse por la verdad, tomando en consideración la manera propia de buscarla en el ámbito científico, es posible constatar que, del conjunto de verdades parciales se desprende un pluralismo de los hechos, no elaborado en una doctrina.  Marcel constataba, hacia 1960, la existencia de dos polos en cuanto a posiciones respecto de la verdad: el dogmatismo, en sus distintas formas, y su opuesto,  el escepticismo, la atonía que, en medio de la incertidumbre y de la angustia, conduce a un abandono de toda iniciativa, desconfianza y responsabilidad.  Estas corrientes morales generan el clima adecuado en el que pueden prosperar los sistemas de opresión.

La pregunta qué es la verdad es abstracta.  No hay que olvidar que Marcel se opone al espíritu de abstracción. Este tipo de preguntas sólo tienen sentido a la luz de situaciones concretas. En lugar de referirse a la verdad con la precisión de un concepto, Marcel propone más bien su liberación de abstracciones vacías.

Marcel no ofrece una definición de la verdad. Hace alusiones a ella cuando se refiere al poder reverberante de los hechos. Los hechos ejercen sobre el individuo una presión sorda que lo lleva a reconocer su necesidad de reconocer El filósofo francés habla también del espíritu de verdad: a la luz de la verdad puedo llegar  rechazar la permanente tentación de concebir o representarme la verdad tal como yo desearía que fuera. A la luz de la verdad, en presencia de la verdad, todo ocurre, por oscuro que pueda parecer, como si esa verdad tuviera en sí misma el poder de estimular, como si fuera susceptible de purificarme, a la manera del aire de mar o de la brisa fresca que se respira en los bosques. La verdad es un poder distinto de nosotros mismos que se nos entrega y se nos presta a cambio de un acto de aceptación.  De ser así, se podría entender por qué es posible amarla hasta sacrificarse por ella.  

El hombre encuentra al ser junto con amigos que participan de una búsqueda común, que participan de una misma comunidad ideal de investigación. (p. 75). Es la búsqueda incesante de una luz que se realiza en compañía. Ya en la búsqueda hay un cierto hallazgo. Se da en el intercambio consigo mismo y con los demás en un medio inteligible. El hombre descubre que se mueve en ese medio por la misteriosa alegría que experimenta al amarla (p. 78).

Sea cual fuere la definición concreta,  el concepto de verdad hace referencia a algo que presenta consistencia y estabilidad absolutas. Vivir conforme a la verdad significa en todo caso ponerse uno mismo en armonía, no sólo consigo mismo, sino con un imperativo que debe expresarse en nosotros y que no puede ser ahogado. (Ídem, p. 66). Aunque el carácter universal del imperativo no penetre la conciencia, se manifestará en situaciones específicas, como exigencia incondicional. Cuando se obra en contra de la verdad se va en contra del elemento espiritual que hay en ella y, al mismo tiempo, se comete una injusticia.

El hombre tiene una disposición básica para ser testimonio creador dentro de las situaciones concretas que descubre en su situación histórica. La verdad, como opuesta a los intentos de objetivarla, es la realidad trascendente ante la cual se da el testimonio. 

Marcel vio la importancia de no identificar la verdad con alguna doctrina. Para evitar caer en un relativismo destructivo, consideraba importante distinguir cuidadosamente la verdad de las concepciones de la vida, de los ismos que dividen a las personas. El hecho de que gentes que sostienen posiciones diferentes puedan crear un vínculo fraterno entre ellas, habla de una luz que los une, como por ejemplo, cuando asumen totalmente las consecuencias de las acciones en que se unen por una causa que trasciende sus puntos de vista particulares. En este contexto, las diferencias de visión sólo aparecen, cree desde el punto de vista de un pensamiento objetivador.  

Como para Zambrano, la verdad tiene que ver con una vocación del ser humano. El hecho de que ésta pueda ser desatendida demuestra que la relación que guarda el hombre con la verdad y con la justicia está atravesada por la libertad. Faltar contra la justicia significa contribuir a reforzar en uno mismo y en otros aquello que se opone a dicha vocación. Pero también significa contribuir de igual modo a ocultar la verdad en tanto espíritu y luz.

4.  Sobre la verdad que nos educa en el  contexto del mundo actual

Nuestro mundo está demandando acciones inteligentes, realistas, correspondientes con la realidad. No podemos esperar nuevos paradigmas para dibujar lo que tenemos que hacer. Las verdades concretas ya son demanda: demanda de acción, de formación del juicio, valoración.