¿GANO MÁS SI SIGO ESTUDIANDO?*
Pedro Flores-Crespo, Dulce C. Mendoza y Salvador Ruiz de Chávez
La relación entre vocación, elección escolar y desempeño profesional es un tema de interés para la orientación y planeación educativa que, a nuestro juicio, merece mayor atención y estudio. Es necesario comprender cabalmente la relación que existe entre la decisión individual con los intereses colectivos y, sobretodo, identificar a qué grado las influencias familiares y sociales tienden a distorsionar la imagen de la educación, específicamente la de sus posibles beneficios.
Bajo condiciones económicas adversas y de desempleo ¿sirve de algo ir a la universidad? Las respuestas a esta pregunta son muy variadas y van desde opiniones de un familiar que habla con base en evidencia anecdótica, hasta la exaltación del déficit de empleo por parte de un profesor, de un empleador o de algún medio de comunicación. Este artículo se aleja de estas perspectivas y sostiene que la educación sigue teniendo una fuerte influencia en la calidad de vida de las personas. La discusión parte de lo que aquí se ha denominado como cuatro mitos sobre la educación superior, para después cuestionarlos con base en evidencia empírica. Un mito, según el Diccionario de la Lengua Española, es un relato o noticia que desfigura lo que realmente es una cosa y le da apariencia de ser más valiosa o más atractiva.
Se invita al lector a reflexionar sobre la vocación, el beneficio de estudiar y las posibilidades de vida que tenemos los seres humanos.
Vocación y desarrollo
Octavio Paz decía que las vocaciones son misteriosas y se preguntaba: ¿Por qué aquel dibuja incansablemente en su cuaderno escolar, el otro hace barquitos o aviones de papel, el de más allá construye canales y túneles en el jardín, o ciudades de arena en la playa, el otro forma equipos de futbolistas y capitanea bandas de exploradores o se encierra solo a resolver interminables rompecabezas? Nadie lo sabe a ciencia cierta, dice Paz, lo que sabemos es que esas inclinaciones y aficiones se convierten, con los años, en oficios, profesiones y destinos.
En esta nota de Paz se advierte la importancia que tiene la vocación en el desenvolvimiento humano y profesional de las personas. Paz confesó que desde niño tuvo una profunda vocación poética que, como sabemos, lo convirtió en una de las figuras capitales de la literatura hispanoamericana.
Es innegable que las inclinaciones hacia cierta profesión u oficio juegan un papel esencial en la construcción del destino de las personas. Por ello orientar a alguien en este sentido es una tarea de alta responsabilidad. Ofrecer al joven información fundada y objetiva sobre sus distintas opciones educativas es ayudarlo a diseñar su futuro. Por esta razón, es preocupante que existan mitos que ensombrecen la percepción que se tiene de la educación. Estos mitos o ideas mal concebidas, pero poderosamente influyentes, pueden cambiar las decisiones escolares de los jóvenes y sus familias, por lo que consideramos de gran utilidad hacer un repaso de ellos y tratar de mostrar en qué grado son realidad o simple desfiguración de lo que realmente es una cosa.
Cuatro mitos sobre la educación superior
Mito 1: Cualquiera puede ganar igual o más que un egresado de la universidad
Contrariamente a lo que se pudiera pensar, en las estadísticas nacionales se muestra que a mayores niveles de escolaridad existe la probabilidad de recibir un ingreso económico más alto. La gráfica 1 muestra que la proporción de personas con un nivel de escolaridad baja es mínima en las cohortes más altas de ingreso económico y esto, tal parece, no ha variado a través del tiempo. En cambio, en las cohortes más desfavorecidas en términos económicos se concentran las proporciones más altas de población que cuenta solamente con estudios de primaria completa.
Gráfica 1: Relación entre escolaridad e ingresos, 1997-2001