De la educación en la crisis a la crisis de la educación (1/2)
DE LA EDUCACIÓN EN LA CRISIS A LA CRISIS DE LA EDUCACIÓN
Miguel Angel Pérez Reynoso
melelupn@yahoo.com.mx
mipreynoso@yahoo.com.mx
Podríamos coincidir de entrada, que hablar de la crisis se ha tornado en un lugar común, junto con insuperables evidencias que tenemos al respeto, no ha sido así el hablar de las diversas salidas en educación en periodo de crisis. En el presente artículo pretendo abordar el asunto de la educación en tiempos de crisis, sus manifestaciones y las diversas salidas que podríamos encontrar a partir de acciones y propuestas de grupos emergentes o con posiciones alternativas.
Todo comenzó –como en un cuento lleno de pesadillas- cuando la atención comenzó a ponerse en el mercado primero y en la producción después. Mas adelante, ya no hubo tantos recursos para educación, y ésta fue concebida como una mercancía más de la compleja maquinaria capitalista. La educación pasó de ser un servicio que beneficiaba a todos los sectores sociales de la población, 8principalmente los más desprotegidos, en términos de desarrollo personal y de ascenso social9 para convertirse en un mecanismo de contención y legitimación ideológica, tanto en el plano político como en el cultural.
De esta manera en estos momentos aunado a una masificación del servicio, cuyo fenómeno no vino acompañado de la vigilancia de la calidad en el mismo, se nos presentan –dentro de nuestro entorno- tres problemas estructurales los cuales son los siguientes:
La ausencia de un proyecto de desarrollo educativo que le dé claridad a la formación de los actuales escolares y futuros ciudadanos, y que permita desarrollar armónicamente todas sus capacidades. El actual gobierno, tanto en la esfera federal como en la estatal, carecen de proyecto educativo, ha sido la inercia y un conjunto de acciones impactantes pero improvisadas lo que los ha caracterizado y que ha servido para sustituir a un proyecto de desarrollo educacional de largo aliento.
La llegada de los empresarios a los principales puestos de la administracion y conducción del servicio educativo. Con ello se comprueba la hipótesis, de que la atención escolar deberá verse como una empresa y la concepción de que los problemas pedagógicos se reducen a problemas de administración. Aquí la corrupción ha minado a gran parte de la esfera educativo, y lo poco que se suponía harían bien, resulto a la inversa.
Un tercer elemento estructural tiene que ver con el deterioro natural del actual sistema educativo, con una planta de docentes que viven en el olvido de la sub profesionalización, con un penoso deterioro en el equipamiento material de las escuelas, con prácticas educativas que datan de hace 200 o mas años, con ausencia de elementos significativos que le den sentido al actual acontecer educacional, con concepciones y enfoques cada vez mas distantes de nuestra capacidad de practicarlos, con demagogia sindical y oficial en todos los puntos cardinales del sistema, con rezagos, ineficiencias y ausencia de voluntad por superar estos y otros problemas estructurales, etc. Todo ello aunado a problemas serios en la conducción política del país, así las cosas la educación en México se mueve bajo el sinsentido del acontecer cotidiano.
La crisis de la educación es la resultante de infinidad de crisis externas y no podría ser de otra forma, existe un contagio, una epidemia, un modelo generalizado de vivir bajo el yugo de lo inestable, de lo incompleto, de la incertidumbre como consigna cotidiana. Los educadores hoy en día, son cualquier cosa, menos ese modelo potente, que se erigía como alternativa de vida y como soporte alternativa en una sociedad que se derrumba a pedazos, hoy muchos educadores junto a sus practicas también caen a pedazos.