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Los estudiantes que reportan bajos desempeños, asimilados a las piezas defectuosas del sistema fabril, son desechados en forma automática. Igualmente los resultados de las pruebas no tienen ninguna utilidad individual para identificar debilidades o fortalezas con relación al aprendizaje. De otra parte las responsabilidades de los bajos desempeños no son extensivos para los profesores, las instituciones, para los administradores y para los diseñadores de las políticas educativas. El peso de la carga de la ineficiencia pública se privatiza recayendo por completo en los hombros de los jóvenes calificados como incompetentes con relación a las pruebas.. El sentido y las implicaciones de su aplicación lleva a concluir que las pruebas señaladas son ante todo instrumentos para identificar las piezas defectuosas del sistema educativo. Finalmente los planes de mejoramiento, buscan exclusivamente reencauzar a la institución para su adecuado desempeño en las pruebas censales, una vez logrado esto,  desaparecen todos los problemas, considerando a la institución políticamente reeducada para sus futuros desempeños.

Las estrategias de las instituciones educativas para incrementar sus desempeños en las pruebas generan igualmente situaciones discutibles. En el caso de las instituciones educativas privadas, los desempeños en las pruebas son una estrategia para incrementar reputación en el mercado educativo, pero muy pocas de ellas resistirían un examen profundo de sus proyectos educativos, con lo cual  el desempeño en las pruebas de las instituciones privadas  se ha transformado en un débil barniz bajo el cual se pretenden ocultar serias deficiencias. No es para nada comprensible que instituciones sin proyectos educativos institucionales consistentes y efectivos, sin formas participativas de gobierno reales que garanticen la integración de la comunidad educativas en las decisiones estratégicas de la institución, con grandes niveles de opacidad en sus estrategias financieras, con modelos de dirección autoritarios, sin modelos pedagógicos teóricamente consistentes y efectivos, con docentes temerosos y silenciados, estén siendo consideradas instituciones estrellas dignas de imitación.

La lógica de los negocios distorsiona los logros de calidad educativa de las instituciones privadas. e incluso la extracción de renta. Al convertir las pruebas censales en los referentes sociales para la adjudicación de reputación, los responsables de la política educativa han originado por lo menos dos efectos perversos: por un lado han distorsionado modelos más amplios, visionarios e incluso eficaces de calidad educativa y por otro han estimulado todo tipo de comportamientos estratégicos de las instituciones educativas privadas para evitar ser identificadas como defectuosas. La pérdida del sentido educativo de estas instituciones no puede ser más dramática y cuestionable:

La presión por obtener buenos resultados individuales e institucionales es tal que en ocasiones los colegios destinan mucho tiempo del último año a la preparación del examen. En casos extremos, llegan incluso a expulsar a los estudiantes que puedan perjudicar el promedio. Una consecuencia de la valoración de los exámenes es la existencia de muchísimos centros de educación no formal en las ciudades, los cuales prometen preparar con éxito a los estudiantesEn su mayoría son, sin embargo, un negocio fácil, que impone una instrucción memorística y mecánica... (Restrepo, 1998)      

La lógica NeoTaylorista para la enseñanza.

Los actuales sistemas educativos desarrollan de manera privilegiada todos los defectos de los grandes sistemas de producción en masa. La creación de un ejercito de maestros con la misión deeducar a millones de estudiantes convierte a los espacios escolares en un blanco privilegiado para implantar todo tipo de técnicas tayloristas. En el centro de este conflicto, se encuentra el tema de la calidad educativa, la cual además de enunciar su preocupación por la eficacia del proceso educativo, transporta en su seno la pretensión taylorista de maestros disciplinados, eficaces y mal pagos. En este sentido calidad educativa significa también, además de rendimiento académico, disciplinamiento de la institución educativa bajo los términos de la educación en masa. No es gratuito que los proyectos educativos que son más valorados por quienes ejercen como patronos de los sistemas educativos de los diferentes países sean aquellos que provienen de instituciones educativas que han logrado integrar con éxito la lógica taylorista, en el sentido de docentes que han desterrado de sus mentes el sentido crítico con relación al mundo, que se ciñen a los estándares y que capacitan a sus estudiantes para que respondan de manera adecuada a pruebas igualmente estandarizadas.

La lógica NeoFordista para el aprendizaje 

¿Porqué se relaciona el modelo de producción fordista con las políticas de calidad educativa que se expresan en el movimiento de eficacia escolar?. La respuesta es qué mientras se busca desarrollar las lógicas tayloristas al interior de las instituciones educativas con la pretensión de reorientar a los docentes-masa bajo los principios de la productividad educativa, se pretende al mismo tiempo transformar a la institución educativa en un dispositivo de educación en serie, en donde los estudiantes son asimilados a las piezas que circulan en la cadena de montaje.