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Ford desarrolla a Taylor creando nuevas normas de productividad y producción sobre la base de la subdivisión del propio trabajo de ejecución (Coriat, 1997), lo cual genera consecuencias como la eliminación de la necesidad de destrezas avanzadas de los trabajadores, reducción de las exigencias de entrenamiento de la mano de obra y construcción de diferentes artefactos mecánicos para realizar actividades especializadas.

Integrando dialécticamente los aportes del taylorismo y el fordismo, que configuran con otros aportes lo que se denomina el modelo de gerencia clásica mecanicista (Martínez, 2002), las tecnologías de gestión capitalistas continúan avanzando. En tanto la industria americana iniciaba lo que se conoce como total quality management (TQM), los japoneses alejándose de los principios de Taylor y partiendo de los principios de control estadístico desarrollados por Walter Shewhart proporcionarían un nuevo empuje a la filosofía  de la calidad con el concepto de calidad total, categoría en la cual los equipos directivos dejan de concentrar sus esfuerzos de manera exclusiva en el control estadístico de las piezas defectuosas, buscando involucrar a todas las personas que trabajan al interior de la organización en un modelo preventivo que busca de manera anticipada reducir la producción de piezas defectuosas. Esta ampliación del concepto de calidad al interior de la organización coincide al inicio de la década de los ochenta con la extensión de los enfoques de calidad a sectores como la salud, la educación y le sector gubernamental. Simultáneamente se desarrolla la idea del aseguramiento el cual se concibe como el procedimiento de apropiación de la filosofía y las técnicas diseñadas para garantizar la calidad. En  este momento se hace nítida una característica de las técnicas de gestión desde sus inicios: siempre son enunciadas a manera de recetas que generalmente incluyen otros componentes secundarios como liderazgo, procedimientos, motivación y técnicas de planificación entre otros. Si la receta es aplicada al pie de la letra, se garantiza, al final, la transformación total de organizaciones definidas desde la carencia y la limitación. Las recetas igualmente simples, hacen énfasis en la optimización de los recursos y esfuerzos de la organización, ahorrar tiempo, abaratar costos, y elaborar productos que satisfagan a los clientes. Al igual que el enfoque taylorista, los enfoques de calidad en esta etapa no abandonan el tema de la motivación y la dignificación del trabajo. De igual manera se observa una desagregación del enfoque de calidad mismo, desdoblándose al interior de las organizaciones en calidad de los productos, de los suministros, de los procesos, de los recursos (técnicos, humanos y materiales) y calidad de la gestión al interior de las organizaciones.

Del concepto clásico de calidad centrado en los clientes externos, en donde las políticas de calidad eran impuestas desde la dirección de las organizaciones, utilizando esencialmente actividades de control coordinadas por un departamento de calidad, pasamos al concepto de calidad total centrada en los clientes externos e internos de la organización, desarrollada por convencimiento y participación de todos aquellos que trabajan al interior de las organizaciones, utilizando un sistema de control anticipado desde la gestión empresarial misma, sin una coordinación específica de la responsabilidad, buscando diseminar los principios de calidad a todas las actividades de la empresa. Con la calidad total la categoría de calidad se transforma en una dinámica difusa al interior de las organizaciones, operando de manera automática a partir de su interiorización en la mente y corazón de los obreros y la dirección de las empresas. Dispositivo difuso de interiorización y coordinación, la calidad total busca la coordinación máxima, integrando las habilidades y las emociones de los trabajadores.

A partir de la década de los noventa se consolida otra etapa que se distingue por la mayor sistematización y sofisticación de las tecnologías de intervención en la gestión, con los modelos de aseguramiento de la calidad  tales como las normas ISO (International Organization for Standarization), el modelo europeo EFQM de excelencia, el Baldrige National Quality Program Criteria conocido igualmente como modelo norteamericano, el modelo K Sigma, el modelo iberoamericano de excelencia de la gestión (PIBQ) y diferentes modelos nacionales que cada país diseña y pone en marcha. A estos modelos se han unido recientemente otras categorías provenientes de otras disciplinas como las de organizaciones complejas, organizaciones que aprenden, organizaciones inteligentes y organizaciones reticulares, las cuales buscan evidenciar que al interior de las organizaciones surgen condiciones emergentes no previstas,  que el aprendizaje no solamente se desarrolla y agrega en los individuos sino también en las organizaciones, que éstas se pueden adaptar al medio ambiente y que pueden adoptar una configuración en  la cual no exista un centro ni un borde, permitiendo que cada partícula que hace parte de la organización exprese por completo su lógica y sus fines.

La evidencia examinada muestra que las tecnologías de gestión han avanzado en estructura y alcances buscando dar respuesta a los retos de las instituciones y las sociedades en un escenario cada vez más global e interdependiente. Este avance se ha realizado conservando en las prácticas organizacionales modernas el núcleo de la gerencia clásica mecanicista, materializada en el control de tiempos y movimientos de los obreros en las fábricas, la definición de estándares, las técnicas de inspección (soportadas sobre procesos estadísticos) y la producción en serie. En dos espacios es visible el núcleo de la gerencia clásica mecanicista: en las grandes zonas de maquilas en Centroamérica y en las políticas de calidad educativa de sociedades fragmentadas como la colombiana.            

El concepto de calidad educativa NeoFordista a partir de la carencia 

El concepto de calidad educativa ingresa al sistema educativo como una deficiencia de la escuela en responder a las exigencias de las fuerzas productivas. Esta deficiencia es además definida y orientada desde afuera de la escuela y por agentes que en esencia no son educadores. El informe internacional de la OCDE titulado Schools and Quality. An International Report presentado en el año de 1990 el cual recoge las discusiones de la comunidad europea realizadas desde 1983,  es de gran importancia para demostrar cómo desde un inicio, la categoría de calidad parte del lugar equivocado en clara contravía de la lógica que el sistema  educativo había desarrollado hasta la fecha Si bien en el informe de la OCDE se manifiesta un respeto formal por la complejidad de los sistemas educativos y la incapacidad de definir un concepto único de calidad, lentamente se introducen las justificaciones para aplicar tecnologías de gestión en los sistemas educativos.  Reconociendo que los conceptos de calidad, cantidad e igualdad se hallan entrelazados se plantea el reto de buscar las estrategias para garantizar una educación pertinente a un número creciente de estudiantes. Igualmente se asume cómo válida una critica a las escuelas y los profesores en los siguientes términos: