
BUEN GOBIERNO EN LA EDUCACIÓN
GOBERNANZA DE LOS SISTEMAS EDUCATIVOS:
MATERIA PENDIENTE EN AMÉRICA LATINA
Rosana Lecay
rlecay@maestros.org.mx
A Santiago y Diego,
que al apretar mi dedo con sus puños recién nacidos
me atraparon para siempre....
No puedo cambiar la dirección del viento,
pero sí ajustar mis velas para llegar siempre a mi destino.
James Deam
Entorno y surgimiento de la gobernanza
Como resultado de relaciones internacionales intensas y recíprocas que establecieron los agentes estatales y no estatales, el orden mundial se vio envuelto en cambios muy profundos convirtiendo al mundo en un paraje más complejo, diverso, interconectado y también peligroso. Hoy es la sociedad civil la que promueve y genera acciones y relaciones internacionales, las cuales no necesariamente las gestiona el gobierno. Esto ha creado cambios en la estructura social y provocado nuevas formas de expresión, de cultura y también necesidades nuevas.
Evidentemente, el Estado se ha visto obligado a adecuarse a los cambios que se han presentado, en particular, al aumento de la participación de la ciudadanía en las decisiones y la gestión de gobierno.
En la década de los noventa se hizo evidente que las políticas de reforma estructural aplicadas en Latinoamérica no tuvieron el efecto esperado. Hoy la región presenta signos evidentes de la agudización de la pobreza, del desempleo, del empleo no digno y de una inequitativa distribución de la riqueza. La exclusión social limita las posibilidades de generar mecanismos para la movilidad social.
Tal como afirma Ivancich (2004), las reformas aplicadas a los Estados en la región deterioraron la capacidad de intervención y de regulación del Estado para dar respuesta a las demandas sociales, ya que las transformaciones superficiales provocaron distorsiones en el funcionamiento de las instituciones y confusión para la sociedad así como un rechazo a estos cambios.
Tampoco favoreció a estas reformas el desprestigio creciente de la clase política, alejada de la ciudadanía y de sus funciones, lo cual debilitó a las nacientes democracias latinoamericanas que perdieron credibilidad ante los ciudadanos como mecanismo fundamental para dar cabida a sus reclamos y necesidades.