ANALFABETISMO Y REZAGO EDUCATIVO EN SAN LUIS POTOSÍ (4/4)
En esta política alfabetizadora de la burocracia en el poder no sólo se echaron abajo sistemas de enseñanza mucho más armados y teóricamente argumentados, sustituyéndolos por uno de inspiración religiosa, conductista y fotográfica, sino que también fue dispuesto un presupuesto multimillonario.
Por otra parte, en esa subordinación de los métodos de la palabra generadora y del global de análisis estructural, quedó expuesta la costilla ideológica y los verdaderos intereses de esas burocracias.
Aquellos métodos, que parten de una propuesta liberadora y racionalista, fueron menospreciados por uno de carácter tradicional, memorístico y conductista.
A cambio de promover la utilización de la palabra, buscando referirse a situaciones históricas concretas y a la autoproducción del conocimiento –a partir de la propia manipulación de los objetos, de la resolución de los problemas y de su aplicación a entornos inmediatos–, la opción fue dar golpecitos en el pizarrón, dibujar con un dedo en el aire las grafías y repetir mecánicamente los sonidos.
La conciencia del analfabeto –diría Julio Barreiro– es una conciencia oprimida. Enseñarle a leer y escribir es algo más que darle un simple mecanismo de expresión. Se trata de procurar en él un proceso de concienciación, o sea, de liberación de su conciencia con vistas a su posterior integración en su realidad nacional, como sujeto de su historia y de la historia.
Campañas como Movilización para la alfabetización, instrumentada por quienes controlan el aparato estatal, nunca buscarán crear condiciones para que el hombre pase de objeto/cosa a sujeto/acción.
O como decía Freire, sólo pulverizando la conciencia mágica y transitando a la conciencia política, es como podremos percibir las múltiples formas de opresión e injusticia que nos agobian y luchar por transformarlas.
He ahí ubicado en la verdadera educación, en aquella que nos permita recuperar el habla, discutir sobre el mundo que nos rodea y transformarlo, el germen de la revuelta.
San Luis Potosí, S.L.P., a Abril del 2004.