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DESPUÉS DE LAS PRÁCTICAS PEDAGÓGICAS:  

¿DESARROLLANDO LA HABILIDAD DE ANÁLISIS Y SISTEMATIZACIÓN? 

Eligio Martínez Hernández y Carlos Manuel Núñez Flores 

eligio_mtz@hotmail.com/nuflos@hotmail.com

De acuerdo a la literatura pedagógica de la formación docente, hoy es largo el listado de características que se demandan del educador del siglo XXI, por citar algunas de ellas: saber trabajar en equipo docente, desarrollar mayor vinculación colaborativa con los padres de familia, desarrollar nuevas estrategias la favorecer aprendizajes relevantes, tener mejores competencias didácticas, presentar mayor dominio de los contenidos de aprendizaje, potenciar las capacidades de los niños, conocer a los niños en sus diversos campos de aprendizaje, reconocer su diversidad de los alumnos y trabajar a partir de sus habilidades y conocimientos mas fuertes, concebir a la evaluación como una herramienta para  la mejora, desarrollar un docencia reflexiva, escribir y difundir experiencias relevantes  sobre la práctica docente propia, etc. etc.

La gran pregunta que muchos expertos en la materia se hacen es ¿En donde se aprenderán esas nuevas habilidades docentes? ¿En las instituciones formadoras de docentes? ¿En la práctica docente real y concreta? ¿En los espacios de actualización docente? ¿En la revisión teórica? .

En el ámbito de mi experiencia, en la Educación Normal y en la Universidad Pedagógica Nacional, he observado que muchas de estas habilidades pueden potenciarse en estos ámbitos de formación docente, para ello se requiere que los equipos formadores de docentes tengamos claras estas nuevas intenciones, se haya incursionado de manera propia en ellas, y desde luego se tengan los elementos teóricos que los sustentan. 

Sin embargo, que el futuro docente o el docente en espacios de superación profesional, potencie teórica y prácticamente estas habilidades, no es garantía para que en la práctica docente real se desarrollen, ya que ello demanda de condiciones institucionales para que estas nuevas habilidades emerjan, por un lado, y por otro, está ya documentado que la biografía escolar del docente tiene un peso importante en sus prácticas. 

Por lo anterior, los formadores de docentes tenemos el reto de revisar las experiencias de formación que brindamos a nuestros estudiantes, observar en que medida brindan experiencias innovadoras y que dejen aprendizajes relevantes, en camino de las habilidades docentes esperadas en este nuevo siglo. 

Una de las habilidades esperadas en la formación docente inicial, es el de analizar la intervención pedagógica propia y la del maestro de grupo observado.  

En el discurso docente diríamos formar a un docente reflexivo; advierto lo polisémico de esta expresión y la diversidad de debates que en torno a ello se han dado.  

En el caso de la formación docente inicial que las normales brindan en la actualidad, entiendo que la formación en el análisis y la reflexión se centra preferentemente en la competencia didáctica, me quedan algunas dudas ¿Dónde queda la reflexión sobre la propuesta curricular, sobre las tendencias de formación, sobre la dinámica institucional?, entre otras. 

Pues bien, formar en el ámbito de la reflexión y el análisis de la práctica docente, no es tarea fácil, implica saber observar, tener referentes teóricos sobre los asuntos a observar, atrapar en los diarios eventos significativos, interrogarse, sistematizar la experiencia analizada, saber qué  y cómo escribir.

En espacios de discusión académica algunos colegas nos hemos preguntado: ¿Cómo se inicia y se desarrolla la formación para la reflexión y el análisis? ¿Cómo los alumnos normalistas adquieren habilidades y conocimientos para la sistematización? ¿Qué condiciones requieren los formadores para formar en este ámbito? 

Sin pretender ser un modelo, sino mas bien una breve experiencia, a continuación, presentamos el escrito de  un alumno normalista del II semestre de la licenciatura en educación primaria de la Normal de las Huastecas de Huejutla, Hidalgo, sin proponérselo, explícitamente nos comparte como construye estas y otras habilidades y conocimientos docentes, en un reporte posterior al periodo de practicas titulado: