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GLOBALIZACIÓN Y NEOLIBERALISMO, 

¿UNA RUTA HACIA EL PROGRESO? 

(Un enfoque desde la pedagogía crítica) 

Jorge Meléndrez

udesmrector@prodigy.net.mx

En 1835, el economista e historiador de origen suizo, Simonde de Sismondi, (1773-1842), tras observar en varios viajes las duras condiciones de trabajo de la clase obrera, se convierte en  un crítico de la doctrina económica liberal ortodoxa, elaborando unas tesis económicas propias consideradas como precursoras del pensamiento socialista. En un tratado acerca de economía política, escribió luego de tres visitas a Inglaterra, que: las teorías del liberalismo, puestas en práctica, han servido solo para acrecentar las riquezas de los menos que son los más ricos, en deterioro de la capacidad de consumo de la población que son los más pobres.

Estas palabras, casi proféticas, hoy en día  a casi 200 años de distancia, son las mismas que en distintas partes del mundo y por diferentes voces, son pronunciadas casi a gritos en contra de los efectos que están generando tanto la globalización como las políticas neoliberales a los pueblos del planeta, y no solo a los llamados países del tercer mundo o emergentes, de América Latina, África y algunas regiones del sureste asiático, sino también en países de alto nivel de desarrollo, como los Estados Unidos de Norteamérica, donde reina una alta concentración del ingreso frente a grandes masas de población que además de pobres, están en una degradación social alarmante.

Estas voces han sido denominadas de manera peyorativa como globalifóbicas, con el fin de acallarlas y colocarlas bajo el descrédito, sin embargo, el mundo de hoy, en el umbral del siglo XXI, ya no es el mismo que hace dos o tres décadas cuando prevalecía una guerra fría entre naciones poderosas y en confrontación de socialismo versus capitalismo como sistemas de producción, sino por el contrario, hoy el poder real económico y político, lo ejercen corporaciones multinacionales que al amparo de la protección de sus propios gobiernos a los que manipulan vía las prebendas y los sobornos, así como de los organismos supranacionales de orden económico y político como lo son el FMI, el BM, el BID, la OMC, la OCDE entre otros, que son quienes han facilitado vía empréstitos a los países pobres un endeudamiento externo aplastante con el fin de que estas multinacionales, puedan extraer las riquezas naturales como materias primas, recursos no renovables y biodiversidad, bajo la falaz premisa de la creación de empleos vía inversiones extranjeras.  

La verdad es que  los activos totales de algunas de estas empresas globalizadas, como son Siemens, Sony, Nike, General Electric, IBM, Microsoft, Coca-Cola, Intel, Honda, Marlboro, por mencionar solo algunas, de una lista de más de un centenar, son mayores que la suma de los PIB de la mayor parte de los países de Latinoamérica, o visto de otra manera, el valor total de sus ventas anuales, equivalen a una tercera parte del PIB mundial, en tanto que la generación de empleos, léase demanda agregada, equivale solo al 14% del empleo total en el mundo.