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MUERA EDUCACION ESPECIAL 

Gilberto Ponce* 

mdgt1310@prodigy.net.mx

Hablar de Educación Regular y de Educación
Especial como se viene haciendo hasta la fecha por un
buen número de docentes y  profesionales de la materia es,  evidentemente un hecho bien intencionado y noble. A pesar de la intencionalidad, esta  aparente separación trae como consecuencia,  en muchos de los casos, una manera abierta de segregación y discriminación, a pesar de que se diga lo contrario.

  

Se hace referencia a la Educación y a la Educación Especial como si fueran sistemas paralelos, diferentes, con finalidades distintitas y distantes cuando en esencia buscan lo mismo: propiciar  la perfección de las capacidades  del ser humano.


El hecho de utilizar cotidianamente dentro de las aulas y en los discursos oficiales conceptos tales como: Escuela Regular, Alumnos Regulares
hace que invariablemente, en la concepción de infinidad de
personas se sobreentienda la existencia de dos tipos de
escuelas, una de ellas la llamada Escuela Regular y la
otra, por consecuencia lógica es, desde esta óptica, la
irregular o la Escuela de Educación Especial. Lo mismo pasa en cómo   se representan los usuarios del servicio educativo a los Alumnos Regulares y a los Alumnos de Educación Especial


Este conflicto conceptual, por lo general, ha mantenido a
los alumnos equivocadamente llamados con Necesidades Educativas Especiales  (todos, en determinado momento de la vida tenemos algún grado de necesidad educativa especial) y a todo el complejo sistema dedicado
a apoyarlo en una paradoja donde se habla de integración
mientras se le mantiene segregado; donde la poco clara o
confusa terminología no permite ese cambio de mentalidad
en la sociedad quien casi por regla general, sigue sin
comprender a cabalidad lo que la Educación Especial significa.

  

En un estudio realizado desde el año 2001 a la fecha, se encontró como esta terminología confusa y la manera como los investigados la conciben,  ha propiciado tres grandes efectos negativos y contraproducentes:

  

1.- Los docentes  frente a grupo y los docentes especialistas, generalmente se ven como parte de sistemas paralelos, dificultándose con ello la participación, el trabajo colectivo y la toma de decisiones de manera conjunta. En casos extremos, existe  celo y franco rechazo de los docentes frente a grupo, quienes consideran poco o insatisfactorio el trabajo realizado por sus colegas especialistas.

  

2.- La representación social de los términos Educación Especial, Educación Regular y sus conceptos derivados están  alejados del  objetivo con que fueron incluidos en el lenguaje educativo. La primera se todavía se entiende como educación para alumnos anormales o irregulares  y la segunda como de poca calidad o del montón.

  

3.- La mayoría de los alumnos y los padres de familia siguen sintiendo el peso del estigma y la segregación por el significado otorgado a ésta terminología utilizada. La poca comprensión de lo que se dice y el cómo se dice, están  obstaculizando, de nueva cuenta, el hermoso sueño compartido por todos de la Integración  de todos a todas las escuelas.