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ACCIONES PARA EL CAMBIO DEL MAESTRO 

Sergio R. Nava Espíritu * 

El presente artículo esta dirigido para todos  aquellos maestros que sienten y viven nuestra profesión, para aquellos que buscan la eficiencia dentro de sus actividades diarias dentro de las aulas, y que aspiran a ser los triunfadores del futuro, sin duda, se preocupan por mejorar sus métodos de enseñanza, sus técnicas, sus materiales de apoyo, pero... el propósito moral? ¿Maestro,  cuál es  tu propósito moral?

Para reflexionar este tema, analizaremos algunos autores que nos proporcionan su punto de vista al respecto: y así tenemos que Goodlan (1990), nos dice que el propósito moral tiene cuatro  imperativos:

1 – Facilitar una  enculturación crítica

2 -  Proporcionar acceso al conocimiento

3 – Construir una conexión afectiva  Profesor-Alumno

4 – Tener una buena dirección 

Bien, ahora  veamos brevemente cada uno de estos imperativos.

En el primer imperativo nos dice que la escuela es la única institución de nuestra nación, que se encarga específicamente de la  enculturación de los jóvenes en una democracia  política. Las escuelas son las protagonistas principales del desarrollo de personas educadas que adquieren un concepto de la verdad, la belleza y la justicia.

En el segundo imperativo, se dice que la escuela es la única institución de nuestra sociedad encargada específicamente de proporcionar a los jóvenes un contacto con todas las materias o disciplinas del saber humano. Los profesores deben asegurarse de que ninguna actitud,  creencia o práctica impida a los alumnos tener acceso al conocimiento necesario.

El tercer imperativo, tal vez, el de mayor peso, por la responsabilidad moral de los educadores, se hace especialmente evidente en el momento en que  se cruzan las vidas de  los Profesores con los Alumnos.  Finalmente, en el cuarto imperativo, para tener  una buena dirección, el personal de una escuela, debe comprometerse con la investigación,  el conocimiento, la competencia, el cuidado, la libertad, el bienestar y  la justicia social.

Estos imperativos conforman el componente básico y crean el propósito moral  del Profesor.  Cuando el maestro siente y vive este propósito moral, le surge una inquietud, y dice...quiero cambiar las cosas, para mejorar a mis alumnos, para mejorar a la sociedad del futuro.  Pues la educación es un factor importante que determina la calidad de vida de un individuo y del conjunto de la  sociedad de un país.

Lo anterior, trata de un argumento sutil,  por lo que  me permitiré abordarlo de forma más directa.  Si la voluntad de cambiar algo sigue centrándose en un nivel  individualizado y en el aula, no se podrá hacer  realidad.  Es preciso otro  componente.  Hay que reestructurar el cambio en unos términos sociales y morales  más amplios.  Debe entenderse que no es posible hacer un cambio en la esfera interpersonal, salvo que se amplíe el problema y su solución de modo que se incluyan las condiciones que rodean a la enseñanza y las aptitudes y las acciones necesarias para realizar un cambio.  Sin esta dimensión adicional  más amplia, los mejores educadores terminarán siendo unos mártires de la moral.  Por tanto, se concluye que, la preocupación  debe ir unida a un propósito social y público más amplio,  y este, si se quiere que progrese,  debe ser impulsado por la capacidad de acción para el cambio.  Los maestros necesitan las  herramientas para comprometerse con un cambio de forma productiva.  Preocupación  y competencia,  equidad y excelencia,  desarrollo social y económico son  aliados naturales en esta empresa.