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¡...Y SE ACABÓ..! Idel Vexler (La República, hoy 30-12-2002) De acuerdo a la normatividad existente el calendario escolar es flexible, lo que implica que los centros educativos, de acuerdo a su realidad, pueden iniciar y terminar su año lectivo en distintas fechas. No obstante, la mayoría de los alumnos de los niveles educativos de Inicial, Primaria y Secundaria, durante las últimas semanas de diciembre, concluyen sus actividades educativas escolares. Por eso, tiene sentido la expresión ¡...y se acabó...! ¡...y se acabó...! que escuché en su último día de clases formales a un grupo de alumnos adolescentes de 5to. de Secundaria. Efectivamente, se acabó la vida escolar para dichos estudiantes que egresan de la mayoría de los colegios públicos y privados del país. Sin embargo, los que no se acabaron ni se acabarán son los aprendizajes significativos que construyeron en sus 11 o más años de escolaridad. Y es que con seguridad estarán presentes, en cada uno de ellos , consciente o inconscientemente en su vida futura como estudiantes, trabajadores, profesionales, padres de familia, líderes sociales , autoridades, etc. A los adolescentes, varones y mujeres, que concluyen su escolaridad les aguardan retos muy difíciles, el desafío de labrarse un futuro en medio de una gran incertidumbre, donde tienen que buscar y ampliar las escasas oportunidades existentes para iniciar el desarrollo de su proyecto de vida. ¿Cuánto de lo aprendido en el colegio será un soporte para ello? Esta es una pregunta que tiene que hacernos reflexionar seriamente a los docentes y demás actores educativos. Las chicas y chicos que hoy dan un paso importante en su futuro post-escolar no debieran apresurarse en la elección de su opción vocacional ni ceder a las presiones familiares y sociales relacionadas con ello. El descubrimiento de las capacidades, inclinaciones e intereses por una determinada carrera o actividad profesional es un proceso personal que se debiera respetar. Por otro lado, es recomendable que manejen de la mejor manera posible sus preocupaciones, dudas y ansiedades que trae consigo el transito de una etapa a otra de su vida; que estén atentos a los incesantes cambios del conocimiento; y desde luego , que tomen conciencia de las dificultades y posibilidades de los complejos entornos socio-culturales y económico –productivos donde les corresponda interactuar. Los alumnos secundarios que concluyen su escolaridad, a pesar de las debilidades conocidas de los colegios, han logrado una meta importante. Para numerosos estudiantes de la Escuela Pública que provienen mayoritariamente de sectores con carencias económicas, y de los cuales muchos estudian y trabajan, concluir sus estudios secundarios es un mérito que los educadores no debemos dejar de reconocer públicamente. Por ello, en nombre de sus maestros me permito saludarlos y desearles suerte y éxitos. Que las capacidades, conocimientos, actitudes y valores desarrollados a su paso por las aulas escolares les sirvan de base para la búsqueda y logro de nuevos aprendizajes, en una perspectiva de construcción permanente del futuro.
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