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A PARTIR DE UNA REFLEXIÓN FILOSÓFICA (1/6)

PARA DIALOGAR Y PLANTEAR ALTERNATIVAS  

AL PROGRAMA NACIONAL DE EDUCACIÓN 

Luis Armando Aguilar Sahagún 

Doctorado en Filosofía de la Educación 

Universidad ITESO, Guadalajara.

Introducción 

Como una primera aproximación para el logro de los propósitos que plantea el título de este trabajo parece importante constatar algunos de los supuestos básicos del Plan Nacional de Educación (PNE), a partir de los cuales sea posible el planteamiento de preguntas pertinentes y urgentes para poder establecer un diálogo propositivo con el Gobierno y hacer algunos cuestionamientos a su planeación educativa. 

Cabe subrayar que el PNE es un documento programático que contiene un conjunto de ideas, normas, indicadores, diagnósticos, datos, etc. El Presidente Vicente Fox dice en la introducción: El plan Nacional de Educación presenta un conjunto de políticas que perfilan el modelo de educación que el país necesita para enfrentar esos desafíos: los que hereda del pasado y los que debe enfrentar para construir un futuro mejor. (Énfasis añadido).

Lo que está en juego es, por una parte, si realmente el modelo de educación que se desprende del PNE es el que el país necesita; y por otra, si el conjunto de políticas que lo perfilan, al menos en intención, guarda correspondencia con ese modelo. De no ser así, se plantea la necesidad de esbozar otros modelos educativos alternativos y de diseñar otras políticas públicas. Este trabajo se divide en cinco puntos. En el primero se detectan algunos de los supuestos básicos del Programa Nacional de Educación (PNE). En el segundo se hace un análisis de algunos de ellos. En el tercero es un intento por explicitar la ética esbozada por PNE, la que se propone, como parte toral del pensamiento educativo que se plantea para México. El cuarto punto es una reflexión sobre la planeación educativa como acción moral. Finalmente, en el quinto se plantean algunas conclusiones y propuestas como posible objeto de diálogo para encontrar modelos  y políticas educativas alternativas para nuestro país.

1.  Algunos supuestos del Programa Nacional de Educación (PNE)

La Educación puede ser programada estratégicamente, y esto a un mediano plazo (25 años). El PNE tendría continuidad en sus propuestas después del final del sexenio en curso.

El pensamiento educativo que propone el PNE sustenta el modelo educativo desde un punto de vista teórico, es coherente con las políticas que propone y con el horizonte en el que se propondría un proyecto de país (p. 21). 

La gestión del sistema educativo puede ser reformada de acuerdo con un plan de gestión y federalización del sistema.  

Frente al rezago educativo, la educación para la vida y el trabajo tienen una importancia decisiva. 

Por naturaleza, el trabajo de planeación es permanente. 

Es necesario que todos los actores del sistema educativo y todas las fuerzas sociales lleguen a un consenso sobre las grandes líneas del  PNE.

Al vincular la equidad con la calidad (pp. 42-43) se está suponiendo la exigencia de una distribución social de la calidad. Para un gobierno el reto no puede ser que existan algunas instituciones  de buena calidad, sino que el sistema en su conjunto y en las partes que lo constituyen sea de buena calidad.  No es equitativo tener acceso a escuelas de calidad desigual. Es necesario destinar mayores recursos a las escuelas que menos tienen.