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EL PROFESOR COMO EXTRANJERO DE SÍ MISMO Miguel Ángel Pérez Reynoso* elelupn@yahoo.com.mx
Se reconoce que un extranjero es una persona ajena o extraña a una comunidad determinada, su condición de ajeno o por el alejamiento de su origen, le permiten mirar otras cosas que los nativos por estar tan sumidos en ellos mismos y en su propia realidad no les permite hacerlo. Ser extranjero de sí mismo coloca a todo docente ante una extraordinaria oportunidad de profundizar acerca de su trabajo o de ser un ajeno y un indiferente a sí mismo, un sujeto atrapado por la técnica que sabe hacer cosas, pero que nunca logrará entender el sentido y el significado real de las mismas acciones que realiza, ni tampoco el develar las intenciones reales políticas e ideológicas del Estado y de su sindicato. Un sujeto que no puede hablar de sí mismo debido a que sabe muy poco acerca de los intervinientes y de la relación de los mismos que están implícitos en su trabajo. Ser un extranjero para cada docente puede significar el ser o poder ser un sujeto ausente de palabras y de pensamiento imposibilitado de saber quién es, a partir de saber qué hace. O muy por el contrario, puede ser un sujeto que por su condición, logre mirar mas allá de lo evidente y común para todos y sea capaz de darse cuenta de la infinidad de situaciones que los demás no lograrán ver. Ese es precisamente el punto que lo coloca en ser un educador, es decir de aquél sujeto que se apropia subjetiva y objetivamente de si mismo, a partir de ser un sujeto en la acción, distanciado de si mismo, pero a la vez unido por su condición de trabajador, de profesional de la educación de docente, es precisamente ahí donde reside la reflexivilidad de la tarea educativa o del tipo de docente al que se aspira formar. * Profesor - investigador, titular de tiempo completo, de la Unidad 145 Zapopan, Jal. de la Universidad Pedagógica Nacional.
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