





|
Hugo Carbajal Aguilar hcarbajal52@hotmail.com Obedeciendo al proyecto económico actual –que por cierto es el mismo de los 3 sexenios anteriores sólo que éste descarado y copeteado- el Sistema Nacional de Institutos Tecnológicos (SNIT) se apresta a incorporarse oportunista y prontamente a la tradicional tarea de elogiar cuanta iniciativa provenga del gobernante en turno y –en materia educativa- sumarse a la idea prevaleciente. Tal es el caso del esquema llamado pomposamente Programa de Innovación y Calidad (PIC) que inicia en su presentación con la tajante e indiscutible frase: El PIC fue emitido por el Ejecutivo Federal. Quizá la emboscada intención consista en no dudar, no atreverse a dudar de que –al ser así- este programa, esquema, modelo, adquiría el carácter de objetivo, científico e irrefutable dado que el Ejecutivo Federal (como es de todos sabido) es infalible. Simplemente recuérdese aquí aquella frase lapidaria de la edad media que zanjaba toda discusión: Magister dixit. Pues bien, este PIC considera a toda institución de gobierno federal como una empresa a fin de medirlas con el mismo rasero, certificar su funcionamiento y avalarla con un diploma y una presea. Lo que no se dice es que a toda aquella institución que consiga la estandarización de sus procesos (así se dice premodernos y arcaicos nacos) se le otorgará má$ apoyo. El modelo de calidad –afirman- es una guía, una herramienta para el diagnóstico, evaluación y promoción de la cultura de calidad (oh!) y un modelo (eso, el modelo...es un modelo) hacia el desarrollo y crecimiento competitivo. Más adelante se echa mano del rancio discurso de liderazgo, planeación, administración, gestión y mejora de los procesos, desarrollo del capital humano...así como su impacto social. No hay referencia ninguna al cómo se va a ejecutar este genial |