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La Educación Pública: Educación para la convivencia social Ps. Miguel Ángel Castillo macasti_2000@yahoo.com La situación de la educación en México tiene sus orígenes en la intrincada red de hilos y conexiones que ésta mantiene con otros importantes rubros del desarrollo nacional. Educación, salud, empleo y cultura son elementos de una misma estructura que, a través de éstos y otros puntos, hacen posible la articulación de las posibilidades del desarrollo social y el bienestar de las comunidades. Esta estructura, está rodeada o reforzada por los estilos de gobierno, las políticas públicas y por los vaivenes que la economía impone a cualquier nación. La cultura democrática no sólo es definida desde la escuela pública; junto a ella, el resto de las instituciones sociales son responsables y tienen la obligación de estimularla. Los partidos políticos, por ejemplo, han quedado a la zaga y han dejado para después esta vertiente de la vida democrática. Tenemos la oportunidad de reconocer que la democracia se sustenta, principalmente, en dos elementos básicos: la cultura democrática y los artefactos institucionales. Curiosamente, ambos están mostrando severas dificultades para conquistar sus objetivos; los representantes de cada uno de ellos, como la escuela y los partidos políticos están en la encrucijada de la ineficiencia y las recurrentes crisis. Entonces, para empezar a dar los primeros pasos para su restauración, como lo plantean Roger Bartra y Jesús Silva Herzog Márquez, (Nexos, junio 2003) ¿qué debe ser primero?, ¿la reconstrucción de los artefactos institucionales (partidos políticos)? o ¿los procedimientos para sembrar la cultura democrática? Ambos son elementos importantes y necesarios, pero además se debe pensar en ellos como aspectos que se complementan uno a otro, si se desea el bienestar colectivo y el saneamiento social y político. Si una cultura democrática puede estimular el funcionamiento y operación de los partidos políticos, éstos también deben ser capaces de retroalimentar los sistemas educativos que se encargan de orientar y guiar al colectivo para satisfacer las necesidades sociales y políticas del país. Por sí solos, ninguno de ellos tiene en sus manos la capacidad de la transformación nacional. |