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Por Juan Lizárraga Tiznado (1/2)

APRENDER EN EL AULA CON EL MAESTRO Y LA COMPUTADORA 

profe35@hotmail.com

Si habláramos de la historia de la tecnología educativa, armaríamos una tremenda discusión para determinar si dichas tecnologías de educación y comunicación (TIC) son o no de reciente aplicación en la educación, más pronto concordaremos en que no es nada nuevo, tampoco, el temor de muchos docentes a incorporar cualquier medio o sistema que se interponga entre ellos y los estudiantes, sin que ello tenga que ver si la modalidad educativa es a distancia o presencial; tampoco si es en ambientes virtuales o en el más tradicional salón de clases. 

Esto tiene que ver con el temor a perder el control y la relación de poder en las relaciones educativas cotidianas, entre muchas otras razones, porque, al tener que utilizar un medio que nos ayuda en el manejo y la organización de la información y el conocimiento, se corre el peligro (especialmente en el caso de los profesores cuya función se limita a ser transmisores de información) de que los estudiantes resulten más hábiles en el manejo de las herramientas y logren encontrar información organizada e incluso interpretarla más rápido y con más calidad que el propio profesor, con lo que éste ya no puede realizar su función tradicional y se ve obligado a una función de más alto nivel en la que suele sentirse impotente.  

Esto no es nada nuevo. Pasaba lo mismo con los profesores que no sabían o no saben usar el gis y el pizarrón; pasó con la aparición del radio, el cine y la televisión. 

Nada ocurre en el sistema presencial ante la tecnología educativa si se dominan las siguientes tres dimensiones básicas entre quienes se dedican profesionalmente a la docencia en el nivel básico y en cualquier nivel:  

El conocimiento y el manejo de la disciplina o profesión expresada en el currículo; 

Las habilidades didácticas necesarias para ayudar a aprender y, 

El conocimiento y manejo de los medios tecnológicos para lograr una adecuada comunicación educativa. 

La computadora, Internet y los multimedia, tienen hoy el impacto que debió tener en su tiempo el descubrimiento de cada uno de los nuevos materiales didácticos y de las dinámicas de grupo, o el invento de la radio, el cine y la televisión, aún cuando el impacto y los resultados obtenidos por el uso de la tecnología computacional pueden reflejarse directa y potencialmente en mayor medida, en mejorar la calidad de la educación.  

Hoy, todos los docentes en general y los del nivel básico en especial, deben aprender a utilizar las TIC como un instrumento, como un medio, para mejorar su calidad de enseñanza y/o el aprendizaje en el salón de clases. 

El Estado tiene la responsabilidad y la obligación para la realización plena del derecho a la educación, pero esta responsabilidad ha de ser compartida por otros actores, especialmente por los docentes, y en tanto es un derecho fundamental de los individuos, es demandable por parte de la sociedad y de los padres de los escolares. 

Docentes, padres de familia y la sociedad civil, juegan un rol esencial en el cumplimiento de este derecho, con mayor razón si se ejerce en una sociedad participativa, democrática y tomadora de las decisiones adecuadas para que la educación sea un derecho ejercido y disfrutado por todos.

Se afirma constantemente que en los niveles previos al profesional, los jóvenes arriban a la universidad con varias carencias, las cuales endosan a la educación básica, en conocimientos en general y especialmente en el dominio del lenguaje, la historia y las matemáticas. Se responsabiliza incluso a los docentes, quienes, debido al alto costo de la vida y a los bajos salarios que perciben, tienen dos o más actividades laborales, lo que hace imposible exigirles se conviertan en apóstoles de la educación para impartir con excelencia cada una de las clases, además del esfuerzo cotidiano que realizan.