Al concluir el trabajo de la LX Legislatura, cuyo desempeño abarcó del 28 de agosto de 2006 al 3 de agosto del presente año, en lo que respecta a la agenda educativa, se puede afirmar que el resultado no fue satisfactorio, de hecho resultó superficial y poco consistente. Se aprobaron iniciativas que atienden parcialmente problemas importantes, como la actualización de criterios para el reparto del fondo de recursos para educación básica y normal a las entidades federativas, pero muchos otros asuntos que exigen una solución inmediata, quedaron sin ser resueltos. Además, no se tomó en cuenta la complejidad de los temas educativos y se ignoró el trabajo de las instancias especializadas y de los actores fundamentales del sistema.